La proliferación de la oruga procesionaria ha encendido las alertas en Guadalajara, focalizándose el problema en la zona del barranco del Alamín. Se ha detectado una presencia masiva de este insecto extendiéndose a lo largo de la orilla derecha del río. La situación ha provocado que varios perros hayan tenido que ser atendidos de urgencia en clínicas veterinarias debido a las graves reacciones que provoca el contacto con esta especie.

Contraste en el Corredor del Henares
Este brote en la capital contrasta drásticamente con la exitosa gestión preventiva en los municipios colindantes durante la actual temporada. Los archivos de Liberal de Castilla documentan que localidades como Azuqueca de Henares aplicaron tratamientos de control desde noviembre del año pasado. Asimismo, Cabanillas del Campo ha logrado reducir en un 80% la presencia de nidos gracias a un nuevo sistema preventivo, consolidando este mes de marzo como el de menor incidencia de su historia.
Inversiones recientes en el Alamín
La emergencia biológica y veterinaria en el barranco del Alamín choca de frente con los recientes esfuerzos de revitalización institucional del entorno. Apenas en febrero de este año, la alcaldesa Ana Guarinos ponía en valor una fuerte inversión municipal cercana al millón de euros en el barrio. Esta partida pública fue destinada, precisamente, a la renovación completa de la lámina de agua y a la mejora integral del parque fluvial que hoy sufre la plaga.
