El Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) ha publicado este miércoles, 28 de octubre de 2026, la resolución de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes que declara oficialmente Bien de Interés Patrimonial (BIP), con la categoría de Construcción de Interés Patrimonial, la Venta de Aragoncillo, ubicada en el término municipal de Corduente (Guadalajara).
La medida concluye de forma definitiva el expediente incoado el pasado mes de mayo y blinda una edificación civil representativa de la arquitectura popular del Señorío de Molina, reconociendo sus valores etnográficos, históricos y constructivos al amparo de la Ley de Patrimonio Cultural regional.

Blindaje paisajístico sobre más de 10 hectáreas junto a la N-211
La declaración delimita un área de protección de 108.794 metros cuadrados y 1.442 metros de perímetro alrededor del inmueble principal, que ocupa una parcela de 960 metros cuadrados en el punto kilométrico 43,120 de la carretera N-211.
Este perímetro de seguridad patrimonial abarca terrenos rústicos de cultivo situados en la confluencia de los arroyos del Calderón, Saúco y Arandilla, así como el cruce viario con las carreteras GU-409 y GU-957 hacia Torremocha del Pinar. La Junta justifica esta amplia delimitación para preservar la fisonomía aislada original del complejo y evitar transformaciones visuales o urbanísticas en el paisaje.
Enclave de la Guerra de la Independencia y el frente de 1937
Las primeras referencias documentadas del inmueble datan del 16 de febrero de 1809, cuando su entorno fue escenario de un enfrentamiento armado durante la Guerra de la Independencia. La venta funcionaba como la segunda estación de parada para los viajeros tras la de Selas al adentrarse en tierras molinesas a través del Camino Real.
Durante la Guerra Civil española, las dependencias auxiliares fueron requisadas como acuartelamiento militar de tropas, sirviendo la cocina de la venta para abastecer al destacamento. Asimismo, a la altura de esta edificación se produjo el 1 de junio de 1937 el atentado contra el general José Moscardó, que dejó varios muertos.
Propiedad de la misma familia desde 1860, el inmueble cesó su actividad como hospedería en la década de 1960 y como explotación agrícola en 1974, pasando desde entonces a tener un uso como casa de campo.
Arquitectura tradicional molinesa, hogar de campana y pozo histórico
El complejo mantiene su estructura compositiva tradicional en mampostería careada con dinteles de sillarejo, integrando los elementos funcionales propios de las ventas camineras de tránsito. Entre ellos sobresale su gran cocina con chimenea de campana y poyos laterales —núcleo original de reunión comunitaria—, las antiguas cuadras de acémilas, la cámara superior con palomar y la carpintería original con puertas de madera teñidas de añil.
Frente a la fachada sur, a apenas cuatro metros del edificio, se conserva un pozo abovedado de piedra con abrevadero y poyo exterior, elemento que también queda protegido por la resolución autonómica.
La resolución firmada por el consejero Amador Pastor pone fin a la vía administrativa, abriendo un plazo potestativo de un mes para recurso de reposición o de dos meses para acudir a la vía contencioso-administrativa ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

