El escritor, periodista y profesor de Filología José Serrano Belinchón, una de las figuras determinantes en el estudio, divulgación y crónica etnográfica de las provincias de Guadalajara y Cuenca durante las últimas décadas, ha fallecido dejando tras de sí un legado bibliográfico y periodístico de referencia indiscutible para la cultura de Castilla-La Mancha. Nacido en el municipio conquense de Olivares de Júcar en 1939, desarrolló una intensa trayectoria vital y profesional ligada a la docencia, a los medios de comunicación y a la investigación sobre el terreno de la identidad paisajística y humana de la región.
Catedrático y profesor emérito de Lengua y Literatura, Serrano Belinchón compaginó el ejercicio educativo con una ininterrumpida labor en prensa escrita, radio y televisión. Su firma quedó estrechamente ligada a las páginas de Nueva Alcarria, rotativo donde mantuvo sección fija desde 1979 y en el que rubricó más de dos millares de crónicas, semblanzas y reportajes dedicados a los pueblos de la provincia, sus costumbres y su patrimonio histórico. Una labor divulgativa que en los últimos años también trasladó al ámbito digital a través de bitácoras de viajes y crónicas locales como ‘Andar, ver y contar’ o en colaboraciones para cabeceras como Liberal de Castilla, donde dejó textos representativos de su mirada atenta al territorio como ‘Teoría de la Alcarria‘ o ‘Paso del marojo‘.

Su obra cumbre dentro del ámbito ensayístico e historiográfico vio la luz en 1994 con la publicación del ‘Diccionario Enciclopédico de la provincia de Guadalajara’, editado inicialmente por Aache Ediciones y reeditado a todo color una década después. La obra, concebida como un minucioso compendio geográfico, humano y cultural, articuló de forma ordenada y precisa información exhaustiva sobre los más de cuatrocientos núcleos de población de la provincia, sus figuras históricas, accidentes orográficos, arquitectura popular, fiestas tradicionales —con especial atención al fenómeno de las botargas— y peculiaridades dialectales.

A esta producción enciclopédica se suman decenas de títulos monográficos que recorrieron ampliamente ambas provincias castellanas, entre los que figuran ‘Viaje a la Serranía de Cuenca’, ‘La Alcarria’, ‘Guadalajara, pueblo a pueblo’, ‘El Barranco del Río Dulce’, varios volúmenes dedicados a la villa de Atienza o ‘El Condestable’, biografía novelada en torno a la figura histórica de don Álvaro de Luna.
Su dedicación a las letras y al periodismo de viajes fue reconocida con el Premio Nacional de la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo en 1992 y con el Premio ‘Licenciado Torralba’ otorgado por la Asociación Castellano-Manchega de Escritores en 1997. Asimismo, formó parte como miembro correspondiente de la Real Academia Conquense de Artes y Letras (RACAL), institución desde la que continuó reivindicando los vínculos culturales e históricos entre las tierras de Cuenca y Guadalajara.

