La demarcación hidrográfica del Tajo ha cerrado el año hidrológico 2025-2026 al 54% de su capacidad total, al almacenar 5.989,06 hectómetros cúbicos de agua. El balance presentado este 13 de octubre por la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) refleja un ejercicio marcado por marcados contrastes meteorológicos: una sucesión de borrascas concentradas en enero y febrero llegó a situar la cuenca al 83% de llenado —con 9.178,59 hectómetros cúbicos, muy cerca del récord histórico del 86% del ejercicio precedente—, mientras que la falta de lluvias durante el verano recortó sustancialmente las reservas. En el conjunto de la cuenca, la precipitación media acumulada alcanzó los 593,5 litros por metro cuadrado (33.103,6 hectómetros cúbicos), situándose en el percentil 67 de la serie histórica 1980-2026.

El comportamiento de los embalses de cabecera permitió por segundo año consecutivo desde 1997 poner en funcionamiento el trasvase interior entre Entrepeñas y Buendía en régimen de lámina libre, registrando caudales de paso que oscilaron entre los 12 y los 40 metros cúbicos por segundo gracias a los fuertes aportes invernales. Asimismo, la CHT destacó que la laminación coordinada por su comité de desembalses evitó afecciones graves aguas abajo durante los picos de avenida de febrero, apoyada en más de 2.000 avisos en tiempo real emitidos por el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH). Pese a que el conjunto de la cuenca cerró el ciclo en situación de normalidad y sin sequía generalizada, el estiaje veraniego activó en septiembre el estado de prealerta por escasez en el subsistema de abastecimiento del río Sorbe en Guadalajara, así como la sequía prolongada en la cuenca del Henares.
Este escenario de contrastes estacionales conecta directamente con la compleja gestión de los embalses de Guadalajara y Cuenca, sometidos a una tensión constante entre los repuntes invernales y la presión de las derivaciones hacia el Levante. En febrero, la cota alcanzada en Entrepeñas facilitó la transferencia natural hacia Buendía a través del túnel de conexión en un momento de alivio para los municipios ribereños. Sin embargo, la posterior autorización de trasvases automáticos de hasta 120 hectómetros cúbicos antes del verano y la falta de aportes estivales volvieron a reducir el margen hídrico de la cabecera, un ciclo recurrente que mantiene vivas las demandas de la comarca para actualizar de forma urgente las reglas de explotación y garantizar caudales ecológicos estables en la región.

