El sector logístico de Guadalajara ha iniciado un profundo cambio de modelo en el que la tecnología y la cualificación técnica sustituyen a los tradicionales metros cuadrados como indicador de desarrollo. Muestra de este salto es la plataforma de 50.000 metros cuadrados de TD SYNNEX para el mercado ibérico, equipada con un sistema intralogístico implantado por la firma especializada JHernando capaz de medir, pesar, identificar y clasificar de forma automatizada hasta 5.000 paquetes por hora mediante sensores, cámaras de visión artificial y software de control. Este avance, puesto de relieve por el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid (COIIM) a través de su Delegación de Guadalajara con las aportaciones de operadores como Logista y JHernando, constata que las instalaciones ya no incorporan automatización solo por volumen, sino para gestionar pedidos fragmentados con exigencias inmediatas de trazabilidad.

Esta metamorfosis interna está reconfigurando el mercado laboral de toda la comarca, demandando perfiles de ingeniería industrial, programación y mantenimiento avanzado para operar centros guiados por inteligencia artificial y robótica integrada. Según explican desde Logista y JHernando, la inteligencia de las instalaciones radica en las lógicas de control que coordinan los procesos, lo que exige reforzar los equipos con personal técnico cualificado capaz de responder al análisis de datos y a la detección de incidencias en tiempo real. En un entorno donde las grandes naves se conciben desde el plano para ser robotizadas, la captación de talento técnico se ha convertido en el verdadero factor competitivo para las empresas radicadas en el suelo alcarreño.
El giro de Guadalajara hacia una logística de alto valor añadido consolida la madurez de un territorio que históricamente basó su atractivo en la abundancia de suelo industrial y su proximidad a las grandes arterias de comunicación con Madrid. Tras décadas de rápida expansión de polígonos a lo largo de la A-2, el Corredor del Henares da el salto de polo de almacenamiento convencional a nodo tecnológico de referencia nacional, una transición que obliga a fijar perfiles de ingeniería en la provincia y a adaptar los planes formativos comarcales a las demandas de los almacenes inteligentes.

