La Asociación Intersectorial de Autónomos de Cuenca (CEAT Cuenca) ha reclamado la aplicación urgente de medidas fiscales dirigidas a abaratar el precio final de los carburantes en los surtidores, advirtiendo del impacto negativo que el encarecimiento de los combustibles ocasiona en las cuentas de los trabajadores por cuenta propia. La organización provincial se ha adherido formalmente a la iniciativa promovida por la Federación Intersectorial de Autónomos de Castilla-La Mancha (CEAT Castilla-La Mancha), instando al Gobierno central a reactivar e intensificar los mecanismos temporales de reducción tributaria mediante la bajada del IVA y una rebaja sustancial del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. Desde el colectivo señalan que el vehículo constituye una herramienta básica de trabajo para transportar mercancías, acudir a las explotaciones o atender avisos técnicos en los diferentes municipios del territorio.

El colectivo empresarial ha incidido en que el carburante no representa una partida accesoria o prescindible, sino un coste operativo ineludible que afecta de lleno a sectores vertebradores de la economía conquense como el transporte, la agricultura, la ganadería, la construcción, la fontanería o los servicios de mantenimiento e instalación. Esta presión sobre los márgenes de rentabilidad adquiere una dimensión especialmente severa en Cuenca, donde los índices inflacionistas han registrado un comportamiento más elevado que las medias regional y nacional. A este diferencial de precios se suma una orografía marcada por la dispersión geográfica y las amplias distancias entre localidades, lo que obliga a recorrer largos trayectos por carretera para prestar cualquier servicio ordinario o suministrar productos en las comarcas rurales.
La reclamación de CEAT Cuenca reproduce un frente reivindicativo recurrente en el tejido económico provincial, donde las anteriores bonificaciones por litro y las rebajas fiscales extraordinarias aplicadas durante las crisis energéticas pasadas demostraron ser un balón de oxígeno indispensable para la viabilidad de los pequeños negocios de La Mancha, La Alcarria y la Serranía. Históricamente, las oscilaciones alcistas en el precio del petróleo golpean con mayor intensidad a las provincias de interior con baja densidad de población y ausencia de alternativas de transporte colectivo de proximidad, obligando a los profesionales autónomos a asumir los sobrecostes para no perder clientes. Con esta nueva petición coordinada a escala autonómica, el colectivo insiste en la necesidad de articular una fiscalidad energética adaptada a la realidad periférica y rural para frenar la pérdida de actividad por cuenta propia en los pueblos conquenses.

