El municipio alcarreño de Renera presentará este sábado, 3 de octubre, la culminación de la primera fase de la Ruta de los Colmenares en el marco de su V Jornada de la Miel, un proyecto promovido por vecinos de la localidad con el respaldo del Ayuntamiento para rescatar el patrimonio apícola forjado a lo largo de más de dos siglos de historia. La cita central del programa consistirá en un recorrido a pie de 4,5 kilómetros y dificultad baja-media, con salida a las 9:30 horas desde la plaza del Consistorio, que permitirá transitar por un trazado señalizado desde el casco urbano para conocer de cerca cuatro colmenares tradicionales levantados en piedra seca y dos manantiales antiguos desenterrados tras años ocultos bajo la vegetación y la erosión.

El encuentro festivo continuará a las 11:45 horas con el pregón inaugural desde la balconada consistorial y un concierto de violas de gamba con partituras de los siglos XVI y XVII en la iglesia parroquial a las 12:00 horas. A partir de las 13:00 horas, el salón de plenos proyectará en bucle un audiovisual con los trabajos de rehabilitación acometidos desde 2024, coincidiendo con la apertura de un mercadillo, la recogida de dulces vecinales y un taller infantil de elaboración de caramelos de miel y limón. Tras una comida popular a base de judías estofadas con matanza fijada a las 14:30 horas a un precio de 13 euros, la sobremesa incluirá la degustación de postres caseros, juegos populares y la rifa del cuadro «El tiempo, también pinta», de la pintora Amalia del Álamo, antes de la clausura oficial prevista para las 16:00 horas.
La hemeroteca de Liberal de Castilla constata que la preservación de estas estructuras apícolas representa la seña de identidad del municipio dentro de los programas de dinamización rural de la Alcarria baja. El proyecto de recuperación de las casetas y muretes de piedra seca —técnica constructiva tradicional reconocida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad— comenzó a fraguarse en las ediciones anteriores de la fiesta, cuando la localidad apostó por desbrozar las sendas de su término municipal para conectar la producción mielera tradicional con el turismo senderista y la conservación etnográfica de la comarca.

