La Confederación de Empresarios de Cuenca ha analizado el cambio de rumbo en el orden internacional hacia un modelo dominado por bloques cerrados y acuerdos bilaterales, una fragmentación que resta peso a organismos multilaterales como la ONU y debilita la posición de la Unión Europea. Según detalla la patronal conquense, el entorno comunitario acusa una marcada dependencia exterior en áreas críticas como la defensa, la energía, la tecnología y las materias primas, lo que lastra la capacidad competitiva de sectores tractores como la industria y la automoción.
Este nuevo contexto proteccionista repercute directamente en la operativa empresarial al encarecer los suministros y reducir los márgenes comerciales. Las compañías más expuestas a las cadenas globales de valor, los planes de innovación compartida y las estrategias de internacionalización afrontan mayores trabas para sostener sus niveles de exportación e inversión fuera de las fronteras comunitarias.

Vulnerabilidad del tejido exportador
La llamada de atención de la confederación empresarial conecta con el seguimiento continuado que el tejido productivo provincial mantiene sobre la evolución del comercio exterior y los costes de producción. Durante los últimos ejercicios, las oscilaciones energéticas y las dificultades de aprovisionamiento internacional han condicionado la rentabilidad de las industrias locales con proyección en mercados foráneos.
Esta perspectiva constata cómo la viabilidad de las empresas depende cada vez más de su capacidad para sortear barreras arancelarias y restricciones de suministro en un mapa económico polarizado, donde la competitividad interna debe ajustarse a un marco geopolítico marcado por el repliegue comercial y la incertidumbre en los mercados internacionales.

