La población de Muriel, en plena Sierra Norte de Guadalajara, ha puesto en marcha un movimiento ciudadano solidario para hacer frente a las secuelas del devastador incendio forestal que calcinó sus parajes el pasado verano. Tras semanas de duelo al contemplar los daños en la cuenca del río Sorbe, las laderas de encinas, los senderos tradicionales y el entorno del embalse de Beleña, la localidad ha decidido canalizar la tristeza en acción comunitaria.
Bajo el lema «Somos Muriel», vecinos del municipio, descendientes, antiguos emigrantes y residentes de temporada se han organizado como una gran colmena colectiva para captar fondos destinados de forma directa a la adquisición de material de extinción y prevención de incendios, cursos de formación técnica y programas de recuperación de la fauna y la flora autóctonas. La iniciativa ha impulsado la venta de camisetas conmemorativas de color verde esperanza a 15 euros, diseñadas para dejar atrás el luto del negro, y pulseras solidarias a un euro. En sus primeros días de andadura ya han sumado más de 200 camisetas y medio millar de pulseras distribuidas a través de las redes sociales de Muriel Cultural.

Con esta campaña, el pueblo busca no solo dotarse de medios propios de autoprotección, sino también mantener viva la reivindicación ante las administraciones públicas para que la Sierra Norte reciba las inversiones necesarias para su completa restauración ambiental.
Esta respuesta vecinal llega apenas dos meses después del gravísimo incendio originado el 16 de julio en el vecino término de La Mierla. Aquel siniestro forestal, declarado de Nivel 2 y convertido en una de las mayores catástrofes ecológicas recientes de la provincia con más de 30.000 hectáreas arrasadas, obligó a desalojar de urgencia a los habitantes de Muriel y de una veintena de localidades serranas hacia el polideportivo de Humanes y municipios limítrofes. Tras el regreso escalonado y las obras urgentes para reponer servicios básicos como las redes de agua potable, los vecinos de Muriel toman ahora la iniciativa desde la plaza del pueblo para asegurar que el rincón del Sorbe renazca de sus cenizas.

