La Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha instalará una nueva estación fija de medición atmosférica en el municipio de Tarancón antes de que concluya 2026, como parte de un plan autonómico dotado con más de 1,8 millones de euros de inversión hasta 2027.
Inversión y modernización técnica
El director general de Calidad Ambiental, Tomás Villarrubia, explicó que este despliegue tiene como meta adaptar la red autonómica a las exigencias normativas europeas y dotar a la administración de registros precisos para proteger la salud pública. La infraestructura regional actual está compuesta por catorce estaciones fijas, dos unidades móviles y dos dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica.

Dentro del presupuesto global, ya se han ejecutado 642.534 euros en mantenimiento, sistemas de información pública, revisión de la zonificación y la apertura previa de la estación de Manzanares en diciembre de 2024. A este montante se añaden 1.161.794 euros actualmente en fase de ejecución y licitación, destinados a la compra de nuevos analizadores, la renovación de equipos y el montaje de la sede de control en Tarancón.
El dispositivo técnico amplía el seguimiento continuo a 34 compuestos químicos y mantiene operativo el sistema gratuito de alertas Avis@, que avisa a los ciudadanos mediante mensaje telefónico o correo electrónico ante intrusiones de polvo sahariano o picos de contaminación.
Vigilancia ambiental en la provincia
La incorporación del punto de medición taranconero cubre una demanda de seguimiento técnico en un nudo logístico e industrial prioritario para la provincia de Cuenca. La hemeroteca de Liberal de Castilla recoge el debate social y las peticiones vecinales previas para contar con mediciones continuas y públicas en el municipio, especialmente tras episodios de afección por humos industriales o intrusiones de partículas en suspensión en la comarca.
Con la llegada de esta dotación a Tarancón, la red regional refuerza la monitorización atmosférica en el eje de la A-3, complementando los registros históricos de zonas de alta pureza en la región, como Campisábalos en la comarca vecina de Guadalajara, y asegurando datos ambientales rigurosos en los principales núcleos de población.

