El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades escogió “Eclipsados y eclipsadas por la ciencia” como lema para el evento del eclipse del 12 de agosto y esa es realmente la sensación que vivimos ayer la mayor parte de la ciudadanía al contemplar el eclipse.
Como Subdelegación del Gobierno de España en la provincia de Guadalajara, tuvimos que coordinar y planificar el dispositivo de seguridad y movilidad con el resto de las Administraciones, pero que terminó situado en un segundo plano por la condición de admiración que el evento en primer término traía consigo.
Sin embargo, quería iniciar esta reflexión compartiendo la sensación de conmoción, admiración y felicidad que viví con el eclipse y que confirmó tantas expectativas que se han generado en los últimos meses y que haya merecido la pena tanto esfuerzo para esos segundos de oro.

El eclipse nos ha servido en Guadalajara para tres cuestiones principales:
La primera, para poner en valor nuestro Observatorio de Yebes, una de las joyas de la investigación científica en nuestro país y un gran desconocido. Un observatorio astronómico gemelar de nuestra democracia, que cumplió 50 años en 2025 y que a lo largo de todas estas décadas es el responsable de un tercio de las moléculas descubiertas en el espacio interestelar. Laura Barbas, directora del Instituto Geográfico Nacional, Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional y Pablo de Vicente, nuestro anfitrión y director del Observatorio de Yebes, son tres científicos de talla internacional, pero también son vecinos de nuestra provincia y todo un orgullo para nosotros que estuvieran como anfitriones del evento que sitúo a Guadalajara en el epicentro del eclipse.
La segunda, poner en evidencia la coordinación absoluta de todas las Administraciones a través de las Juntas, Comisiones y reuniones de seguridad que hemos mantenido a lo largo de estos meses.
Y por último, y no menos importante, por lo que me compete, como subdelegada del Gobierno de España en la provincia de Guadalajara, reconocer la excepcional labor y protagonismo de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de la Dirección General de Tráfico durante toda la jornada. En esta ocasión es de justicia destacar la labor desempeñada por Guardia Civil en el dispositivo desplegado por toda la provincia y monitorizado en tiempo real. Una vez más, representan la élite del servicio a la ciudadanía y lo mejor de nuestro Estado del bienestar.
Para finalizar, quiero terminar con una reflexión que da sentido al título de este artículo de opinión, Democracia eclipsada. Hemos vivido como ciudadanía un evento increíble, que lleva admirando a la Humanidad desde hace milenios. El 28 de mayo del 585 a.C., Tales de Mileto inauguró el pensamiento científico y filosófico al utilizar sus cálculos astronómicos al servicio de la humanidad para acabar con una guerra.
Suponía el paso del mito al logos, una explicación mítica daba paso a una explicación racional, el conocimiento humano, en este caso, la astronomía griega estaba al servicio de los seres humanos y no de los dioses, como para la egipcia y babilónica.
Este 12 de agosto de 2026, más de dos milenios y medio después, España se ha convertido en el lugar poblado del planeta donde mejor se ha visto el eclipse, con una organización del Gobierno de España y un dispositivo científico, de seguridad y de movilidad ejemplar, propio de una de las mejores democracias del planeta. Sin embargo, los mitos del siglo XXI, con los rostros de la desinformación y los bulos también quisieron tener su protagonismo y eclipsar la racionalidad. Aprendamos que tipo de acepción de “eclipsada” queremos ser como ciudadanía: la de la admiración astronómica o la de la crispación informativa e irresponsable que degrada y oscurece nuestra Democracia.
Artículo de opinión de la subdelegada del Gobierno en Guadalajara, Susana Cabellos

