El eclipse solar del 12 de agosto fue una oportunidad para poner a prueba las capacidades de la fotografía móvil actual. La experiencia con el vivo X300 Ultra, equipado con tecnología de cámara ZEISS y un extensor de teleobjetivo de hasta 400 mm, deja una conclusión clara: tener más zoom no significa necesariamente hacer mejores fotos. La calidad del teleobjetivo óptico, el control de la exposición y el enfoque, y la estabilidad del dispositivo son factores determinantes.
“Este eclipse nos ha permitido comprobar hasta dónde puede llegar hoy la fotografía móvil. Pero también nos recuerda que no se trata simplemente de tener una cámara capaz de llegar más lejos, sino de saber aprovechar sus herramientas”, explica Ana Fernández, responsable de Marketing de vivo España.

Localizar, enfocar y exponer: los grandes retos
Una de las primeras dificultades al trabajar con distancias focales elevadas es localizar el Sol. Con un campo de visión muy reducido y un filtro solar colocado delante del teleobjetivo, se pierden prácticamente todas las referencias del entorno. Un pequeño movimiento puede sacar el Sol del encuadre.
La exposición es otro de los grandes desafíos. El enorme contraste puede hacer que el sistema automático intente reajustar constantemente la imagen. Bloquear enfoque y exposición y utilizar el modo Pro permite tener un mayor control sobre la captura, mientras que el formato RAW ofrece más posibilidades durante la edición.
El eclipse también demuestra la importancia de la óptica. El zoom digital no puede sustituir a un buen teleobjetivo óptico: cuando se fuerza demasiado, la imagen pierde detalle y definición.
“La clave no está simplemente en llegar más lejos, sino en conseguir que la mayor cantidad posible de información llegue directamente desde la óptica”, señala Fernández.
Para afrontar estos retos, la preparación previa también resulta fundamental. En este proceso, el astrofotógrafo Galo Alcolea fue una pieza clave, aportando su experiencia y conocimientos para entender y planificar los distintos momentos del eclipse y poder así conseguir la imagen del momento.
El eclipse también está alrededor del Sol
Las imágenes capturadas durante el eclipse muestran además que las mejores fotografías no tienen por qué centrarse únicamente en el Sol. Sombras, cambios de luz, paisajes, arquitectura, siluetas o personas mirando al cielo ofrecen otras formas de contar el fenómeno.
Preparación y estabilidad, claves para la próxima ocasión
De cara a futuros fenómenos astronómicos, vivo recomienda realizar pruebas previamente, seleccionar la cámara y el nivel de zoom adecuado, bloquear enfoque y exposición y utilizar trípode.
Un elemento sencillo puede marcar también la diferencia: un disparador Bluetooth. Una vez localizado el Sol y ajustados todos los parámetros, evitar tocar el smartphone permite mantener el encuadre estable, especialmente cuando se trabaja con distancias focales elevadas.
El gran aprendizaje del eclipse es, por tanto, no intentar convertir el smartphone en un telescopio, sino aprovechar sus diferentes herramientas: buena óptica, distintas distancias focales, control manual, estabilización y fotografía computacional.
“Fotografiar un eclipse también significa fotografiar todo lo que ocurre alrededor del eclipse. El objetivo no es solo mostrar lo que sucede en el cielo, sino contar cómo vivimos ese momento”, concluye Fernández.

