Aranda de Duero congregó este sábado a 40.000 personas en la jornada principal de la 29ª edición del Sonorama Ribera, una cita musical que anualmente moviliza a un importante volumen de público desde Guadalajara y Cuenca. La noche en el recinto de El Picón culminó con el anuncio oficial de la próxima edición, que conmemorará las tres décadas de historia del festival. La organización adelantó a Siloé como primera banda confirmada para el cartel y lanzó a la venta una remesa inicial de 5.000 bonos a un precio de 85 euros.

Actuaciones principales y urbanas
La programación combinó conciertos multitudinarios en los escenarios Ribera del Duero y Aranda de Duero con el tradicional ambiente en las plazas de la localidad. Los momentos clave de la jornada incluyeron:
Leiva presentó el formato íntegro de su Tour Gigante Fin de Gira e incluyó un homenaje a Robe Iniesta.
La M.O.D.A. reunió a miles de personas en un concierto que contó con las integrantes de Repion como invitadas.
Ojete Calor subió al escenario a Blanca Suárez para interpretar la canción ‘Mocatriz’.
Sexy Zebras dinamizó la programación urbana matinal en la Plaza del Trigo Vibra Mahou.
La organización sustituyó los tradicionales fuegos artificiales por un espectáculo visual con drones para repasar la historia del festival.
Archivo de Liberal de Castilla
La revisión de la hemeroteca en Liberal de Castilla sobre la ruta de festivales de verano confirma la estrecha relación entre el público castellano-manchego y los eventos musicales de las provincias limítrofes. A lo largo de los años, la cobertura ha documentado cómo el éxodo estival de jóvenes de Guadalajara y Cuenca hacia Aranda de Duero se ha convertido en una constante cada mes de agosto. Esta fidelidad del público local responde tanto a la proximidad geográfica como a las buenas conexiones por carretera con la provincia de Burgos.
Consolidación de un modelo
El desarrollo de esta 29ª jornada evidencia la evolución del formato festivalero en el interior de la península. Sonorama Ribera ha logrado trascender la idea tradicional de un recinto cerrado, integrando la actividad musical directamente en el tejido urbano de Aranda de Duero. La estrategia de anunciar la venta de abonos para el 30 aniversario en el mismo recinto asegura la fidelización de miles de asistentes regulares de regiones vecinas que planifican su calendario de ocio con un año de antelación.
