La Diputación de Cuenca ha publicado este 4 de agosto la propuesta de resolución de subvenciones para las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPAS) correspondientes al ejercicio 2026. Esta convocatoria, impulsada por el Servicio de Cultura, destina fondos directos a decenas de centros escolares de la capital y de los diferentes municipios de la provincia. El objetivo principal es respaldar económicamente talleres educativos, excursiones, programas de convivencia e iniciativas de refuerzo fuera del horario lectivo.
La diputada de Cultura, Marian Martínez, defiende el papel de estas asociaciones como un elemento dinamizador imprescindible, especialmente en los municipios del medio rural. Estas aportaciones económicas buscan complementar el trabajo diario de los centros educativos y favorecer la igualdad de oportunidades entre todos los estudiantes, independientemente de la localidad en la que residan.

Las cuantías asignadas varían en función de los proyectos presentados por cada comunidad escolar. El reparto económico deja las siguientes asignaciones destacadas a lo largo de la provincia:
Las asociaciones de Casas de Benítez y Casas de Fernando Alonso reciben las asignaciones más altas con 1.425 euros cada una.
Los proyectos educativos de Almodóvar del Pinar, Arcas y el CEIP La Paz en Cuenca capital obtienen 1.235 euros de financiación.
Varios Colegios Rurales Agrupados (CRA), como los de Campillo de Altobuey o Sotos, superan los 1.000 euros de subvención para sus actividades.
La gran mayoría de las agrupaciones en municipios como Minglanilla, El Provencio o Quintanar del Rey perciben ayudas de 665 euros.
Hemeroteca y contexto
El análisis del histórico de subvenciones provinciales confirma que esta línea de financiación a las AMPAS representa una política de apoyo estructural consolidada en la Diputación de Cuenca año tras año. La evolución de estas partidas presupuestarias refleja un esfuerzo constante por sostener el tejido educativo en las áreas más afectadas por la despoblación. Garantizar esta aportación económica anual permite a los centros educativos rurales, y a las familias que los conforman, mantener una programación cultural estable que mitiga la diferencia de servicios extracurriculares frente a los colegios de la capital.

