El Ayuntamiento de Cuenca avanza en la completa renovación del acerado de la calle Hurtado de Mendoza y el entorno de la plaza del Xúcar. El alcalde, Darío Dolz, acompañado por la concejala de Urbanismo, Charo Rodríguez, ha comprobado este lunes el estado de los trabajos. La intervención ya ha finalizado en la acera derecha de Hurtado de Mendoza y en el tramo correspondiente a la calle Cervantes.
Con un presupuesto de 360.000 euros, la obra busca dar prioridad al viandante mediante la ampliación de las aceras hasta los 3,4 metros de ancho. El proyecto, ejecutado por la empresa Viales, incluye la instalación de un nuevo modelo de adoquín y la creación de 18 alcorques para plantar árboles. Esta dinámica de integrar arbolado se mantendrá en futuras reurbanizaciones del Consistorio. Además, se reubicará la isleta central de la calzada y se instalará una nueva marquesina de autobús en la conexión con la calle Diego Jesús Jiménez.

Los trabajos han requerido una actuación integral en el subsuelo durante su primera fase. Se han renovado todas las acometidas domiciliarias de agua introduciendo nuevos tubos, se ha soterrado el cableado de media tensión y se han retirado las antiguas líneas semafóricas en desuso. Respecto a la evacuación del agua de lluvia, el director técnico de la obra, Eduardo Rubio, ha aclarado que la canalización central es una solución técnica perfectamente válida, diseñada específicamente para respetar el nivel del suelo de los comercios de la zona.
Tras el avance en el centro urbano, el alcalde ha confirmado el inicio inminente de los trabajos preparatorios para adecuar los accesos en el barrio de la Fuente del Oro y en el Paseo San Antonio. Ambos proyectos cuentan ya con todas las autorizaciones municipales para arrancar.
El camino hacia una Cuenca más transitable
Consultando el archivo histórico de Liberal de Castilla, la transformación de la calle Hurtado de Mendoza refleja la evolución urbanística que el centro de la capital ha experimentado en los últimos años. Históricamente, las arterias comerciales próximas al Xúcar presentaban aceras estrechas que priorizaban el tráfico rodado y dificultaban el paso, un problema recurrente documentado en quejas vecinales y reportes de movilidad.
La actual renovación consolida una tendencia de reurbanización que busca equilibrar el espacio público. Al igual que ocurrió con actuaciones pasadas en zonas peatonales del centro, la estrategia ya no se limita a cambiar el pavimento, sino que aprovecha las obras para modernizar infraestructuras subterráneas obsoletas. Esta transición hacia vías más anchas y arboladas permite a los barrios de Cuenca adaptarse a los estándares actuales de accesibilidad urbana, transformando lugares de mero paso en espacios habitables para los vecinos.

