El incendio forestal declarado en el término municipal de La Mierla (Guadalajara) se mantiene en Nivel 1, con el estado actual de las labores catalogado como incompleto. En estos momentos, los Bomberos Forestales y los Agentes Medioambientales del plan INFOCAM continúan trabajando sobre el terreno. Las tareas se centran exclusivamente en la extinción definitiva y la vigilancia de los puntos calientes que todavía permanecen activos dentro del perímetro afectado por las llamas.

El fuego, que afecta a una zona de arbolado, fue detectado originalmente por un vigilante fijo el pasado 16 de julio a las 13:55 horas. A lo largo de la emergencia, el despliegue ha sido masivo para frenar el avance de las llamas. Según los datos oficiales, han participado un total de 239 medios y 1115 personas, incluyendo 43 medios aéreos y 188 terrestres.
Actualmente, el dispositivo se ha reducido a las labores de remate operativo y cuenta con:
Cinco medios terrestres.
23 efectivos sobre el terreno.
Por el momento, la Junta no ha especificado el número total de hectáreas quemadas ni la causa que originó el fuego. Ambos datos se harán públicos una vez se firme la resolución definitiva del expediente forestal.
Hemeroteca y evolución
Al repasar el archivo sobre la evolución de los incendios forestales en la provincia de Guadalajara, destaca cómo la detección temprana sigue siendo la pieza angular del plan INFOCAM. En la última década, la red de vigilantes fijos, como el que dio el aviso inicial en La Mierla, ha demostrado ser fundamental para evitar que los conatos deriven en grandes incendios forestales (GIF).
La capacidad de movilizar a más de mil efectivos de forma escalonada en un solo siniestro refleja la profunda profesionalización del dispositivo autonómico en Castilla-La Mancha. Este nivel de respuesta ilustra el protocolo actual que se aplica en la región: contundencia inicial con medios aéreos y terrestres masivos, seguida de una precaución extrema en la fase de remate. Mantener retenes de vigilancia durante días en los perímetros, aunque el fuego parezca controlado, es la lección aprendida de campañas anteriores para evitar cualquier reactivación provocada por rachas de viento o altas temperaturas en la Sierra y la Campiña.
