El Vivero de Empresas de AJE Cuenca, ubicado en la calle Fermín Caballero número 2, ha desarrollado en lo que va de año diez cursos formativos orientados a mejorar la inserción laboral y la cualificación profesional. Estas acciones, respaldadas por CEOE CEPYME Cuenca, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento, buscan dotar de trabajadores cualificados al tejido productivo de la provincia y facilitar el acceso al mercado laboral de los ciudadanos, tanto por cuenta ajena como mediante el emprendimiento.
Las dos aulas de estas instalaciones han acogido formaciones adaptadas a las necesidades de diferentes perfiles. Para las personas desempleadas, se han impartido cuatro ediciones del curso de Operaciones Auxiliares en Proceso de Cableado, Soldadura y Ensamblaje de Componentes (168 horas). A esto se suman programas más extensos para este mismo colectivo, como el de fontanería, calefacción y climatización doméstica (490 horas), la habilitación para la docencia en grados A, B y C de Formación Profesional (420 horas) y un módulo de actividades auxiliares de almacén destinado al sector logístico (250 horas).

Por su parte, los trabajadores en activo han contado con cursos específicos diseñados para actualizar sus competencias laborales diarias. La oferta formativa para este sector incluye especialidades vinculadas a la hostelería, como pastelería y postres para restauración (20 horas), sumillería y maridaje (20 horas) y guarniciones y presentaciones culinarias (10 horas). Además, se han completado capacitaciones en gestión contable y administrativa para auditoría (90 horas), manejo de gases fluorados en vehículos (44 horas) y primeros auxilios básicos en el ámbito sanitario (10 horas).
El valor histórico de la formación empresarial
Al repasar el archivo de Liberal de Castilla, se comprueba que el Vivero de AJE ha mantenido una estrategia constante desde su apertura para apoyar el ecosistema emprendedor y frenar la fuga de talento en la provincia. Históricamente, estas instalaciones impulsadas por CEOE CEPYME han funcionado como un punto de encuentro entre las demandas reales de las empresas conquenses y la necesidad de formar perfiles en oficios que, a menudo, encuentran dificultades para hallar mano de obra cualificada.
La ejecución de esta decena de cursos en los últimos meses confirma la evolución del Vivero de AJE en la capital. El espacio ha consolidado su papel en la ciudad, demostrando que ya no es únicamente un lugar de alojamiento e incubación para nuevos negocios, sino un centro de capacitación técnica integral. Esta trayectoria refleja que el desarrollo económico en Cuenca no solo se sostiene con la apertura de empresas, sino garantizando que el tejido productivo disponga del capital humano especializado que requiere para seguir operando.

