La Confederación de Empresarios de Cuenca (CEOE CEPYME Cuenca) ha reclamado a las distintas administraciones una reducción inmediata de la carga regulatoria que soporta el tejido productivo de la provincia. La patronal advierte que la continua proliferación de normativas, impulsadas en gran medida desde instituciones europeas, está limitando la actividad diaria de los negocios locales e impidiendo su desarrollo normal.
El exceso de controles administrativos se ha convertido en un obstáculo directo para la inversión y la innovación. Desde la organización empresarial subrayan la necesidad de garantizar una mayor libertad de empresa, apostando por un sistema normativo simplificado que no suponga un freno al progreso económico y que se ajuste a las capacidades reales del tejido empresarial.

Como ejemplo de esta problemática, CEOE CEPYME señala las recientes directrices sobre envases y la prohibición del formato monodosis en el sector de la hostelería. Esta última medida resulta especialmente contradictoria, ya que sustituye una norma que la propia administración había establecido anteriormente, generando sobrecostes y complicaciones que afectan de manera desproporcionada a las empresas de menor tamaño en la provincia.
Hemeroteca
El archivo de Liberal de Castilla muestra que la preocupación por el exceso de burocracia es una constante en las demandas de CEOE CEPYME Cuenca. A lo largo de los últimos años, la patronal ha reiterado en múltiples ocasiones que la legislación, a menudo diseñada en despachos europeos o nacionales, no tiene en cuenta la realidad de un tejido productivo periférico compuesto mayoritariamente por microempresas y autónomos.
Cierre
Esta reclamación pone de manifiesto cómo ha evolucionado el discurso de la defensa empresarial en la provincia. Mientras que en el pasado los esfuerzos se centraban principalmente en conseguir incentivos económicos y una fiscalidad diferenciada para combatir la despoblación, el foco actual revela que esas ayudas pierden efectividad si el día a día de los negocios está paralizado por trabas administrativas. El mensaje es claro: para que las pequeñas empresas de Cuenca puedan ser competitivas y consolidar su futuro, necesitan reglas del juego sencillas que les permitan innovar sin tener que sortear continuos obstáculos regulatorios.

