La Junta de Cofradías de Semana Santa de Cuenca ha anunciado el fallecimiento de Eusebio Jiménez, una figura fundamental en la historia reciente de la celebración conquense. Durante décadas, Jiménez ejerció como capataz de banceros de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Puente, así como de la Custodia en la tradicional procesión del Corpus. Además, asumió la responsabilidad de guiar el paso del Santísimo Cristo de la Vera Cruz desde el mismo momento de la fundación de la hermandad hasta hace unos años.

La institución ha expresado su profundo pesar por la pérdida de quien también fuera vocal elector de la hermandad del Nazareno del Puente durante una larga etapa. Más allá de sus cargos institucionales y su trabajo incansable por la conservación de las tradiciones locales, el mayor legado de Jiménez reside en su particular manera de dirigir a los banceros. Su técnica se caracterizaba por imponer un paso corto, elegante y pausado bajo los banzos. Este ritmo tan específico buscaba crear en el espectador la ilusión visual y emocional de que las propias imágenes caminaban por sí mismas a través de las calles de la ciudad.
El legado en el archivo nazareno
El archivo histórico de Liberal de Castilla refleja habitualmente el profundo arraigo que la figura del capataz tiene en el desarrollo de la Semana Santa de Cuenca. La labor de dirigir el caminar de las tallas no consiste únicamente en una cuestión de coordinación física, sino en una responsabilidad estética que define la identidad de cada desfile procesional. La pérdida de Eusebio Jiménez supone el adiós a uno de los grandes artífices de ese estilo sobrio y característico que marca el paso de los desfiles conquenses, dejando una huella imborrable en la forma de entender la Pasión en la capital.
Desde la Junta de Cofradías han trasladado sus condolencias oficiales a los familiares, amigos y compañeros de hermandad del fallecido. Asimismo, han pedido a toda la comunidad nazarena que se sume a las oraciones en su memoria, confiando en que el Nazareno del Puente al que dedicó gran parte de su vida lo acoja en su seno. Su forma de concebir el desfile procesional queda ya inscrita de manera definitiva en la historia de la Semana Santa de Cuenca.
