El Templete del parque de La Concordia se convirtió este domingo a las 21:00 horas en el epicentro de la tradición provincial. Más de 300 personas se congregaron en pleno corazón de Guadalajara para disfrutar de la actuación del Grupo Folclórico Palacio de la Cotilla, formación que asumió el protagonismo dentro del programa de los Veranos Culturales al sustituir a la Banda de Música de Pastrana.
El evento ofreció a los asistentes un recorrido sonoro y visual por la identidad de la provincia, estructurado en ocho danzas tradicionales castellanas y tres piezas instrumentales. Bailarines de diversas edades ejecutaron sobre el escenario un repertorio que incluyó los sones característicos de municipios como Pastrana, Yebra, Brihuega, Auñón, Torija, Albares y Trijueque, además de interpretaciones clásicas de Paloteo, Fandango, Polca y Rondeña.

La cita de este fin de semana contó con respaldo municipal mediante la asistencia del concejal de Cultura, Javier Toquero, y el titular de Medio Ambiente, José Luis Alguacil. Durante la velada, Toquero puso en valor el esfuerzo que se desarrolla en las escuelas municipales vinculadas a la agrupación. El edil señaló que la ejecución precisa de estas danzas, que definen la identidad local, es fruto de un trabajo comprometido que permite a la ciudad conservar y transmitir su patrimonio de generación en generación.
El ciclo de los Veranos Culturales 2026 continuará su programación de acceso libre en el Templete de La Concordia durante las próximas semanas. El calendario reserva el 2 de agosto para la actuación de la Banda de Música de Brihuega, mientras que el 9 de agosto tomará el relevo musical la Banda de Música de Fuentenovilla.
El legado cultural de las escuelas municipales
La capacidad de convocatoria del Grupo Folclórico Palacio de la Cotilla en los escenarios de la capital no es un fenómeno reciente, sino el resultado de un largo recorrido en la conservación de la identidad alcarreña. Repasando el archivo de Liberal de Castilla, se constata cómo las escuelas con sede en este histórico edificio han ejercido durante años como el principal motor de salvaguarda frente a la pérdida de los bailes y partituras autóctonas de nuestros pueblos.
Esta labor de recuperación constante explica el éxito de público en citas como la de este domingo. El trabajo de la agrupación demuestra que la preservación del patrimonio inmaterial en Guadalajara mantiene una base sólida, logrando que el folclore trascienda el archivo histórico para seguir llenando de vida los espacios públicos de la ciudad.

