El Gobierno de Castilla-La Mancha ha destinado más de 1,2 millones de euros procedentes de los fondos europeos Next Generation para adecuar las zonas de baño interior de la región. La consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, ha confirmado este 27 de julio de 2026 que el programa ‘Turismo Azul Sostenible’ ha financiado diversas mejoras ambientales y de accesibilidad. En la provincia de Cuenca, las intervenciones se han llevado a cabo en la Laguna Grande de Beteta, las Cabezas del Cebadal en Santa María del Val y la Cueva Tomás en Albendea. Por su parte, en Guadalajara las actuaciones se han centrado en el embalse del Alcorlo en La Toba y en el característico Puente de San Pedro, ubicado en el término municipal de Zaorejas dentro del Parque Natural del Alto Tajo.

Hemeroteca
El archivo histórico de Liberal de Castilla documenta cómo la masificación estival de estos parajes ha supuesto un reto constante para los pequeños ayuntamientos de ambas provincias. Durante los últimos años, las crónicas locales al inicio de cada verano han reflejado la preocupación de municipios como Zaorejas por regular el tráfico, ordenar los aparcamientos y frenar la degradación de las riberas. La tensión entre aprovechar el empuje económico del turismo rural y la necesidad urgente de proteger unos ecosistemas fluviales muy sensibles ha marcado la agenda informativa de los periodos vacacionales.
El paso hacia un modelo ordenado
La ejecución de esta partida presupuestaria supone una respuesta institucional a las carencias históricas de estas áreas recreativas. Al apostar por infraestructuras respetuosas, como aparcamientos disuasorios sostenibles y pasarelas de madera integradas en el entorno, la administración autonómica actualiza su enfoque sobre la gestión turística. El objetivo actual busca canalizar de forma equilibrada el flujo de bañistas para garantizar que el turismo interior siga siendo un motor de desarrollo local sin destruir el patrimonio natural que atrae a los visitantes a Cuenca y Guadalajara.

