El Gobierno de Castilla-La Mancha ha oficializado su apoyo al proyecto de regadío impulsado por la Asociación por el Desarrollo Sostenible de Regadíos de La Manchuela (AREMAN). El objetivo central es conseguir que la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) otorgue una concesión de agua procedente de la reserva de la Mancha Oriental para garantizar el futuro agrícola de la comarca.
Este compromiso se ha formalizado en Quintanar del Rey durante una reunión de trabajo encabezada por el delegado provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Rodrigo Fernández Alcalde. En el encuentro participaron los presidentes de las cooperativas de El Herrumblar, Quintanar del Rey, Graja de Iniesta, Villagarcía del Llano, El Peral, Iniesta, Motilla del Palancar, Villalpardo, Villarta, Villamalea y Cenizate. La Junta ha tendido la mano a los agricultores, ofreciéndose a acompañar a los representantes de AREMAN en sus futuras gestiones y negociaciones directas ante la CHJ, el organismo que ostenta la competencia exclusiva para autorizar o denegar estos recursos hídricos.

El acceso al agua se considera un factor determinante para la viabilidad de los cultivos leñosos de la zona, fundamentalmente la vid, el almendro y el olivar. Fernández Alcalde ha incidido en que dotar a la comarca de este recurso no solo mejora la rentabilidad de las explotaciones agrarias, sino que funciona como una herramienta indispensable para fijar población y frenar el declive demográfico. Para reforzar este respaldo, el Gobierno regional ha presentado alegaciones al nuevo ciclo de planificación hidrológica nacional, exigiendo más recursos para Castilla-La Mancha y una atención específica a las necesidades de la Mancha Oriental.
Un proyecto estratégico con recorrido histórico
La hemeroteca de las reivindicaciones hídricas en la provincia de Cuenca muestra que esta demanda no es un movimiento reciente. La solicitud formal ante la Confederación Hidrográfica del Júcar fue registrada en 2020 por los propios agricultores de los municipios afectados, marcando el inicio de un largo proceso administrativo. Desde entonces, el proyecto Manchuela-Centro ha ido sumando avales técnicos e institucionales para justificar su viabilidad ante el Ministerio para la Transición Ecológica.
En 2022, la Delegación de Agricultura de Cuenca dio un paso clave al financiar un estudio detallado para calcular de forma exacta las necesidades hídricas de los cultivos integrados en el proyecto. Esta base técnica permitió que la transformación de la zona regable quedara blindada al incluirse en el Plan Director Regional de Nuevos Regadíos de Castilla-La Mancha 2022-2030.
La evolución de este expediente refleja el paso de una reivindicación puramente sectorial a un proyecto considerado estratégico por la administración autonómica. El respaldo institucional actual se complementa con líneas de financiación activas: tras inyectar 1,3 millones de euros a las comunidades de regantes de Cuenca en 2023, la Consejería prepara ahora una nueva convocatoria regional que movilizará aproximadamente 18 millones de euros. Esta trayectoria demuestra que la modernización y expansión del regadío en La Manchuela ha dejado de ser una simple petición para convertirse en un plan estructurado a largo plazo, pendiente ahora de la decisión final de la cuenca del Júcar.

