CEOE CEPYME Cuenca ha advertido de que la economía global volverá a estar marcada en los próximos meses por dos grandes factores: los costes energéticos y la evolución de la inteligencia artificial. La organización empresarial provincial enmarca esta lectura en el informe “Panorama Económico Empresarial” de la CEOE correspondiente al mes de julio.
Según el planteamiento trasladado por la patronal conquense, el impacto no será igual en todos los países. Aquellos con mayor dependencia energética sufrirán más si se agrava el conflicto de Irán, mientras que las economías más integradas en el ecosistema de la inteligencia artificial tendrán más capacidad de crecimiento.

Ese reparto desigual de efectos, añade la organización, favorece especialmente a los países asiáticos, mientras que los territorios importadores de energía y con escasa presencia tecnológica podrían ver debilitada su actividad. En el caso de la eurozona, donde se sitúa la provincia de Cuenca, las perspectivas de crecimiento se han debilitado y se suma además la incertidumbre sobre la sostenibilidad del desarrollo de la IA.
A ello se añade, siempre según el análisis recogido por CEOE CEPYME Cuenca, que la producción industrial retrocedió en mayo en la zona euro. Ese deterioro también afectó a los bienes de consumo, mientras que la producción de bienes de equipo logró aumentar, en una coyuntura marcada por la incertidumbre y por la presión energética, un retroceso que también recogen informaciones económicas publicadas a mediados de julio sobre la eurozona.
Hemeroteca
En el archivo de Liberal de Castilla ya aparecía esta misma preocupación a comienzos de julio. En una información publicada el 1 de julio, la Confederación de Empresarios de Cuenca advertía de una posible crisis energética internacional ligada al conflicto en Irán y Oriente Medio, con riesgo de moderar el crecimiento mundial y elevar la inflación.
Aquella publicación añadía además otros vectores de fondo, como el aumento del gasto en defensa, el peso estratégico de los minerales críticos y el papel de la inteligencia artificial como motor de productividad a medio plazo. El nuevo análisis mantiene esa línea, pero pone ahora el foco en cómo esa combinación de energía cara e innovación tecnológica puede abrir más distancia entre economías con distinta capacidad de adaptación.

