El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha confirmado este miércoles desde el Puesto de Mando Avanzado de Tamajón que el Ejecutivo destinará recursos económicos tanto para la extinción como para la futura recuperación de las zonas afectadas por el incendio de La Mierla. Durante su visita a la provincia de Guadalajara, acompañado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el delegado del Gobierno, José Pablo Sabrido, Sánchez ha constatado la magnitud del fuego, que continúa activo y ya es el mayor incendio forestal en la historia de la comunidad autónoma. Ante este escenario, que ya ha calcinado 32.000 hectáreas en la sierra, el presidente ha urgido a todas las fuerzas políticas a sellar de forma imperativa un Pacto de Estado contra la Emergencia Climática.
Datos frente al fuego
El líder del Ejecutivo ha solicitado apartar la lucha partidista para centrarse en un problema que resta prosperidad a las comarcas afectadas y cuesta vidas. Según los datos aportados en la declaración institucional, España acumula en lo que va de año 22 grandes incendios forestales que han arrasado más de 100.000 hectáreas, una cifra que cuadruplica los registros del mismo periodo del año anterior. Asimismo, Sánchez ha puesto en valor la cooperación operativa entre administraciones para hacer frente a las llamas y ha destacado el papel específico de Castilla-La Mancha en materia de transformación energética, mencionando el impulso regional a los proyectos de hidrógeno verde como parte de la solución.
Archivo histórico provincial
Repasando la hemeroteca de Liberal de Castilla, la provincia de Guadalajara se enfrenta a un nuevo récord medioambiental que redefine los mapas de riesgo de la región. La confirmación del incendio de La Mierla como el mayor de la historia autonómica se suma al oscuro historial de grandes fuegos que han marcado a la provincia y transformado las políticas forestales locales en las últimas décadas.
Cambio de modelo preventivo
La evolución institucional y operativa ante estas catástrofes evidencia un claro cambio de paradigma en el territorio. Mientras que en el archivo histórico las prioridades se centraban de forma casi exclusiva en el despliegue para apagar las llamas, el enfoque actual que se plantea para Guadalajara y el resto de la región exige medidas estructurales. Este nuevo marco vincula la protección de los municipios no solo a los recursos de extinción en verano, sino a la prevención sostenida durante todo el año, la adaptación climática del entorno rural y la transición hacia energías limpias para garantizar la supervivencia económica de las comarcas.

