El Gobierno de Castilla-La Mancha ha destinado una partida de 96.700 euros para respaldar la actividad de 60 asociaciones de mujeres ubicadas en 56 municipios de la provincia de Cuenca durante el año 2026. Esta inyección económica, gestionada a través del Instituto de la Mujer, busca financiar proyectos locales centrados en la igualdad, el empoderamiento femenino y el bienestar físico y emocional.
La delegada provincial de Igualdad, Ana Eloísa Olmeda, ha detallado que estos fondos llegarán a la práctica totalidad de las comarcas conquenses, con una incidencia muy marcada en el medio rural. Las subvenciones permitirán a estas agrupaciones desarrollar un amplio abanico de actividades, desde talleres de formación digital y envejecimiento activo hasta iniciativas vinculadas a la nutrición, la memoria, la cultura y el deporte.

Olmeda ha defendido el trabajo imprescindible que realizan estas mujeres, ya que dedican su tiempo a mejorar la calidad de vida de sus vecinos. Según ha explicado, las asociaciones financiadas actúan como motor social al crear espacios de encuentro, fomentar las redes de apoyo y facilitar que las políticas de igualdad aterricen de forma efectiva en los municipios con menor población.
Las ayudas alcanzarán a organizaciones de decenas de localidades, vertebrando la provincia desde núcleos como Mota del Cuervo, Huete, Iniesta o Quintanar del Rey, hasta poblaciones de menor tamaño como La Pesquera, Henarejos, Salmeroncillos o Graja de Campalbo, garantizando así un reparto capilar de los recursos.
El papel del asociacionismo contra el aislamiento rural
Repasando el archivo de publicaciones de Liberal de Castilla sobre las políticas del Instituto de la Mujer, se observa cómo la evolución de estas ayudas ha ido consolidando una estrategia de apoyo directo a la España vaciada. Mientras que en décadas pasadas la actividad asociativa encontraba mayores dificultades para financiarse fuera de las grandes cabeceras de comarca, las convocatorias recientes han puesto el foco en garantizar la supervivencia de los colectivos en los pueblos más pequeños.
Esta línea de ayudas para 2026 demuestra que el objetivo ya no es únicamente la promoción de la igualdad, sino el combate activo contra el aislamiento social en los entornos rurales. El tejido asociativo femenino se ha convertido históricamente en un escudo contra el declive demográfico en la provincia de Cuenca, asumiendo en muchas ocasiones el peso de la dinamización cultural y el cuidado comunitario en municipios donde la oferta institucional es más limitada.

