Han comenzado las obras para dotar a la Ruta de las Caras de Buendía de un nuevo aparcamiento y un punto de información turística. La Diputación de Cuenca financia con 50.000 euros esta actuación, cuyo presupuesto total supera los 108.000 euros, con el objetivo de mejorar la seguridad y organizar la movilidad en este enclave situado junto al embalse.
El proyecto contempla la creación de entre 80 y 100 plazas de estacionamiento, incluyendo espacios reservados para personas con movilidad reducida. Para gestionar la afluencia, se instalará un sistema automatizado de control de acceso equipado con barrera, expedición de tickets y cámaras de lectura de matrículas. Toda esta infraestructura será energéticamente autosuficiente gracias a un sistema fotovoltaico integrado en las pérgolas del recinto, que también dará suministro a la nueva caseta de atención a los visitantes.

El presidente de la institución provincial, Álvaro Martínez Chana, ha visitado los movimientos de tierra junto a la diputada de Turismo, Mayte Megía, y el alcalde de Buendía, Gregorio Martínez. Durante el recorrido, Martínez Chana ha vinculado esta inversión al momento de crecimiento que vive el sector en la provincia, que en los primeros cinco meses del año ha registrado 62.252 pernoctaciones de turismo rural, lo que supone un incremento del 48 por ciento respecto al mismo periodo de 2019.
Hemeroteca: De proyecto artístico a motor turístico
La urgencia por ordenar este espacio responde a la transformación que ha experimentado el paraje en las últimas décadas. Tal y como documenta el archivo de Liberal de Castilla, lo que comenzó a principios de los años noventa como un trabajo escultórico en las rocas areniscas del Pantano de Buendía, se ha convertido progresivamente en uno de los reclamos turísticos con mayor poder de atracción de la Alcarria conquense.
El aumento sostenido de visitantes durante los fines de semana y puentes festivos había comenzado a generar problemas de capacidad en los caminos de tierra y en las zonas de estacionamiento improvisadas que bordean la lámina de agua. Con la ejecución de estas obras, la Ruta de las Caras da el paso definitivo desde un paraje natural de acceso no regulado hacia un recurso turístico profesionalizado. Esta intervención protege el entorno medioambiental al delimitar físicamente la zona de vehículos y consolida a Buendía como un destino preparado para absorber la demanda del turismo de interior sin perjudicar la experiencia del visitante.

