Miguel Óscar Aparicio de Lucas, alcalde de Azuqueca de Henares, ha emitido un comunicado oficial para pedir disculpas a la presidenta de la Junta de Personal del Ayuntamiento y al conjunto de la plantilla municipal. El regidor ha rectificado públicamente tras los incidentes ocurridos en la última sesión del Pleno de la Corporación, donde ordenó la salida de la representante de los trabajadores del salón de plenos. En aquel momento, el alcalde justificó la expulsión alegando que los gestos de la delegada sindical alteraban el normal desarrollo del debate político.
Tras reflexionar sobre lo sucedido, Aparicio de Lucas ha admitido que interpretó de manera errónea la actitud de la presidenta de la Junta de Personal y que su decisión inicial fue equivocada. A través de este escrito, busca reparar el malestar causado y reafirma su respeto hacia la figura de la representante legítima de los empleados municipales. El primer edil asume que, si bien tiene la responsabilidad de mantener el orden institucional durante los plenos, también tiene la obligación de reconocer sus errores para mejorar el clima de convivencia.

El regidor ha calificado la situación actual del Ayuntamiento como un momento «especialmente complejo». Por ello, ha hecho un llamamiento a recuperar la colaboración, el diálogo y la confianza entre la corporación política, los sindicatos y los trabajadores. Su objetivo prioritario es garantizar el funcionamiento de la administración local y proteger los servicios públicos que reciben los vecinos de Azuqueca de Henares, tendiendo la mano al entendimiento desde la lealtad institucional.
Archivo y evolución del clima laboral en el Consistorio azudense
Al consultar la hemeroteca de Liberal de Castilla sobre la actualidad municipal en Guadalajara, los plenos del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares han actuado históricamente como termómetro de la salud institucional entre el equipo de gobierno y los agentes sociales. La gestión de los recursos humanos, las condiciones de la plantilla y los presupuestos municipales suelen generar debates intensos. En estos escenarios, la Junta de Personal juega un papel determinante como altavoz de las inquietudes de los funcionarios y trabajadores laborales.
Esta rectificación pública supone un movimiento poco habitual en la política local reciente, donde los choques plenarios rara vez culminan en disculpas formales por escrito. Al conectar este episodio con la trayectoria del Consistorio, se evidencia un esfuerzo directo por evitar que un conflicto puntual de protocolo derive en una crisis sindical y laboral profunda. La decisión del alcalde de retractarse muestra una estrategia de contención y madurez política para preservar la paz social dentro del Ayuntamiento, priorizando la estabilidad del servicio público por encima del desgaste institucional.

