El incendio forestal de arbolado originado en La Mierla mantiene el Nivel 2 de emergencia, con una evolución que en estos momentos se encuentra fuertemente supeditada a las condiciones meteorológicas. Durante las horas centrales de este viernes, el aumento generalizado de las temperaturas y las fuertes rachas de viento han reactivado la actividad de las llamas, lo que está complicando de nuevo las labores de extinción sobre el terreno.

Según la última actualización oficial, el operativo que trabaja ahora mismo para contener el avance del fuego está compuesto por 67 medios —incluyendo 23 aéreos y 40 terrestres— y 332 personas. La envergadura de la emergencia ha requerido un esfuerzo logístico masivo: desde que un vigilante fijo detectara la columna de humo a las 13:55 horas de ayer, el despliegue total acumulado para defender los municipios afectados y el Parque Natural de la Sierra Norte ha movilizado ya a 101 medios y 508 profesionales.
Las autoridades mantienen la prioridad absoluta de proteger los núcleos habitados tras la evacuación de 260 personas a lo largo de las últimas horas. Mientras tanto, con la principal hipótesis apuntando a una cosechadora agrícola como origen del fuego, el Gobierno regional insiste en el cumplimiento estricto del Índice de Propagación Potencial para evitar nuevos focos.
Consultando el archivo de Liberal de Castilla, el extraordinario despliegue de más de medio millar de efectivos refleja la dimensión de un siniestro que ha agravado drásticamente el historial medioambiental de la comarca. La ferocidad de este fuego, alimentado por el viento y el calor, supera con creces el desafío que supuso el incendio del Pico del Lobo, que en el otoño del año pasado llegó a arrasar 690 hectáreas en esta misma sierra.

