El incendio forestal declarado este jueves en el término municipal de La Mierla continúa activo y mantiene desplegado un amplio dispositivo de emergencias en la Sierra Norte de Guadalajara. La virulencia de las llamas, avivadas por la compleja orografía, la gran cantidad de combustible vegetal y el fuerte viento, ha obligado a mantener la situación operativa de nivel 2 del Plan INFOCAM y a sostener el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Ante la rápida evolución del escenario, el municipio de Tamajón ha centralizado la logística del operativo. El Ayuntamiento, liderado por el alcalde Eugenio Esteban, ha cedido su Centro Social para instalar el Puesto de Mando Avanzado desde el que se dirige toda la emergencia.

La prioridad absoluta del dispositivo se centra en salvaguardar a la población de la comarca. El Consistorio coordinó la evacuación preventiva de la pedanía de Muriel y habilitó el Centro Cultural para las familias, aunque finalmente los vecinos afectados prefirieron desplazarse a domicilios de familiares en Madrid y Guadalajara. Asimismo, los 47 menores del campamento de Umbralejo han sido trasladados con total seguridad hasta Humanes. Efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos, Guardia Civil, agentes medioambientales y Protección Civil trabajan sobre el terreno sin descanso, mientras las instalaciones municipales de Tamajón siguen preparadas ante una posible evacuación de la pedanía de Palancares en función de cómo avance el viento.
Hemeroteca y evolución
La tensión vivida estas horas en La Mierla se suma al historial de alerta constante que marca los veranos en la Sierra Norte. Según el archivo de Liberal de Castilla, hace escasas semanas, el pasado 19 de junio de 2026, los efectivos regionales ya tuvieron que sofocar un incendio de monte bajo precisamente en la pedanía de Palancares, en el propio término de Tamajón. Además, este despliegue revive la gran preocupación de la dura campaña estival de 2025, un año negro que dejó una cicatriz profunda en la provincia y puso a prueba todo el sistema preventivo. Aquel verano, el devastador incendio del Pico del Lobo, originado en Peñalba de la Sierra, calcinó 690 hectáreas y exigió movilizar recursos extremos para frenar su avance.
La evolución de estas emergencias demuestra cómo ha cambiado el escudo protector frente al fuego en la provincia. Mientras que grandes siniestros pasados como el del Pico del Lobo requirieron millonarias inversiones posteriores en planes de restauración forestal, la respuesta operativa actual refleja una priorización inmediata y contundente sobre los núcleos habitados. La rápida integración de los recursos de un ayuntamiento pequeño como Tamajón con las directrices autonómicas del INFOCAM y las estatales de la UME evidencia que, aunque la extrema densidad forestal de la comarca sigue siendo el gran reto, la maquinaria institucional para proteger a los vecinos está más coordinada que nunca.

