El Hospital Universitario de Cuenca (HUCU), dependiente del SESCAM, ha integrado en su Servicio de Alergología la rinomanometría, una prueba rápida y no invasiva para evaluar la permeabilidad y la circulación del aire en las fosas nasales. Esta tecnología permitirá diagnosticar y realizar un seguimiento objetivo a pacientes conquenses con patologías respiratorias, rinitis alérgica o congestión persistente.
El doctor Antonio Moreno Fernández, jefe del Servicio de Alergología del hospital, explica que esta herramienta aporta información cuantificable sobre la función nasal, complementando la exploración médica habitual y facilitando una planificación más exacta de los tratamientos. La implantación de la técnica se realiza actualmente dos días por semana, pero a partir del mes de septiembre se incrementará la atención para cubrir una demanda que se estima superior al medio millar de pruebas anuales. Además, los datos obtenidos beneficiarán también a los pacientes del Servicio de Otorrinolaringología, reforzando el abordaje clínico conjunto entre ambas especialidades.

La llegada de la rinomanometría forma parte de la ampliación de la cartera de prestaciones motivada por el traslado del servicio a las instalaciones del nuevo HUCU. Este cambio de sede ha permitido aumentar el personal, duplicar el espacio de atención y abrir nuevas áreas fundamentales para la especialidad, como la Unidad de Inmunoterapia y un espacio específico para pruebas de provocación controlada.
Hemeroteca y contexto histórico
Si repasamos el archivo de Liberal de Castilla sobre la evolución de la atención sanitaria en la provincia, la incorporación de equipos como el rinomanómetro evidencia el verdadero impacto estructural del nuevo Hospital Universitario de Cuenca. Durante años, los profesionales del antiguo Hospital Virgen de la Luz lidiaron con la falta de espacio en consultas externas, una limitación física que dificultaba la instalación de nuevas tecnologías diagnósticas in situ.
El traslado al HUCU refleja ahora cómo la disponibilidad de metros cuadrados se traduce directamente en mejoras asistenciales. Al contar con el doble de espacio, servicios como el de Alergología han podido dar el salto desde una atención más básica hacia la creación de unidades especializadas (como la de Inmunoterapia) que antes eran inviables logísticamente. Esta evolución permite que los pacientes de Cuenca asuman un control integral de sus alergias sin salir de su área de salud, cerrando una brecha histórica en el diagnóstico respiratorio local.

