La Diputación de Guadalajara ha cerrado el ejercicio presupuestario de 2025 con un remanente de tesorería de 70,5 millones de euros y un resultado final positivo de 34,6 millones. La Cuenta General, aprobada en el pleno del pasado 19 de junio, certifica que la institución provincial se mantiene sin deuda bancaria. Según ha explicado la vicepresidenta y diputada de Economía y Hacienda, Susana Alcalde, estas cifras garantizan la capacidad de la administración para mantener las inversiones en infraestructuras, prestando especial atención a los municipios más pequeños.
A lo largo del pasado año, el presupuesto inicial de 91,1 millones de euros experimentó un incremento del 65,78%, alcanzando unos créditos finales de 151,1 millones. El nivel de ejecución de estas cuentas se situó en el 70%. Además, la Diputación dispone de unos fondos líquidos en tesorería de 99 millones de euros y ha cerrado el año pagando a sus proveedores en una media de 11,11 días, cumpliendo así con las exigencias de la regla de gasto y la estabilidad presupuestaria.

Esta solvencia se refleja igualmente en los organismos dependientes de la institución. El Consorcio de Bomberos (CEIS) finalizó el ejercicio de 2025 con un balance positivo de 1,6 millones y un remanente superior a los 7,5 millones de euros. Por su parte, el Consorcio para la Gestión de Residuos Urbanos registró un resultado a favor de 1,7 millones, sumando 6,4 millones más a su remanente de tesorería.
El modelo financiero en el histórico provincial
Consultando la hemeroteca de Liberal de Castilla, la acumulación y posterior uso de remanentes positivos se ha consolidado como el mecanismo principal de la Diputación de Guadalajara para sostener su actividad inversora. En los últimos mandatos, la liquidación de estos fondos ha sido la vía escogida para financiar de manera extraordinaria los planes provinciales de obras y servicios en las comarcas de la Alcarria, la Campiña y la Sierra, evitando la necesidad de recurrir a la financiación externa.
La evolución de estos presupuestos muestra cómo el uso del remanente cambia por completo la capacidad de acción de la entidad sobre el territorio. El salto de un presupuesto inicial de 91 millones a uno definitivo de más de 151 millones en 2025 aporta contexto sobre cómo esta estrategia contable permite a la institución casi duplicar su presupuesto real a lo largo del año. Este modelo asegura que la actualidad financiera se traduzca directamente en el mantenimiento de servicios públicos en zonas afectadas por la despoblación.

