La Asociación Forestal Alcarreña ha reclamado un plan urgente para la gestión forestal en la provincia de Guadalajara debido al incremento del peligro de incendios de alta intensidad. Según la entidad, la despoblación, el cambio climático y el abandono del medio rural están convirtiendo el monte en un escenario muy favorable para que las llamas alcancen dimensiones catastróficas. Sonia Pérez Mazarío, presidenta de la asociación y CEO de GEA Forestal, ha trasladado su profunda solidaridad a los afectados por el reciente y trágico incendio de la provincia de Almería, recordando que detrás de las hectáreas quemadas hay pueblos enteros y vidas marcadas para siempre.

En Guadalajara, la situación es estructuralmente compleja y requiere atención inmediata. La provincia cuenta con 810.000 hectáreas forestales, de las que más de 600.000 corresponden a monte arbolado. La mayor parte de esta superficie coincide con comarcas de extrema despoblación como la Sierra Norte y el Señorío de Molina-Alto Tajo, territorios donde la densidad apenas alcanza entre uno y dos habitantes por kilómetro cuadrado. La asociación forestal señala que muchos ayuntamientos, apenas con una veintena de vecinos empadronados, son propietarios de miles de hectáreas pero carecen por completo de recursos económicos, técnicos o de personal para financiar tratamientos selvícolas, limpiezas o mantenimiento de cortafuegos. Por ello, solicitan a las administraciones que incrementen las inversiones preventivas y ofrezcan apoyo directo a estos pequeños municipios para poder reducir la gran carga de combustible acumulada.
La sombra de La Riba de Saelices en el archivo histórico
La advertencia de los profesionales forestales alcarreños trae inevitablemente al recuerdo el incendio de La Riba de Saelices ocurrido en julio de 2005. Aquel fuego arrasó cerca de 13.000 hectáreas en el Parque Natural del Alto Tajo y costó la vida a once miembros del retén de extinción, convirtiéndose en una de las mayores tragedias forestales de la historia reciente de España.
La hemeroteca demuestra que el dolor y las lecciones de aquella tragedia siguen marcando la actualidad de la provincia. Hace escasos días, el 9 de julio de 2026, el Ayuntamiento de Guadalajara convocó un minuto de silencio en la Plaza Mayor en solidaridad con la docena de víctimas mortales del fuego de Los Gallardos en Almería. En ese acto, la alcaldesa Ana Guarinos apeló expresamente a la prudencia y a la prevención recordando el trauma vivido en la capital alcarreña en 2005. La sensibilidad institucional es constante, ya que hace justo un año, en julio de 2025, la ciudad y el municipio de Cogolludo rindieron un sentido y doloroso homenaje a los once trabajadores del retén con motivo del vigésimo aniversario de su fallecimiento, donde las familias exigieron que su pérdida no cayera en el olvido y sirviera para mejorar las condiciones del monte. La Asociación Forestal Alcarreña insiste ahora en que, veintiún años después de la Riba de Saelices, la amenaza continúa siendo idéntica pero bajo unas condiciones climáticas y de biomasa aún más adversas.

