El Gobierno de Castilla-La Mancha ha puesto en marcha a las 17:00 horas de este domingo el Plan Específico ante el Riesgo por Fenómenos Meteorológicos Adversos (METEOCAM) en Fase 0 para las provincias de Cuenca y Guadalajara, extendiéndose también a Albacete. La medida busca prevenir incidencias ante los pronósticos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que prevén fuertes precipitaciones y tormentas durante la tarde y noche.
En la provincia de Cuenca, el riesgo es mayor. Las comarcas de La Serranía y La Mancha conquense mantienen un aviso de nivel naranja desde las 18:00 hasta las 23:59 horas. En estas zonas, los modelos meteorológicos indican acumulaciones de hasta 30 milímetros de agua en apenas una hora, acompañadas de rachas de viento muy fuertes y probabilidad de granizo de gran tamaño.

Por su parte, la provincia de Guadalajara concentra el riesgo en la comarca de las Parameras de Molina. En este caso, la AEMET ha fijado el nivel amarillo para la misma franja horaria. Las previsiones apuntan a precipitaciones de 20 milímetros por hora, además de tormentas eléctricas, viento intenso y posible caída de granizo.
El Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 1-1-2 ya ha trasladado la información a los ayuntamientos afectados y grupos de intervención para que preparen los dispositivos necesarios. Ante esta situación, las autoridades recomiendan reducir la velocidad en carretera, evitar cruzar tramos inundados o cauces y retirar elementos de las fachadas que puedan ser arrastrados por el agua.
Archivo y evolución del operativo
Las tormentas fuertes de origen térmico o asociadas a frentes inestables son una constante climatológica en la región. Revisando la hemeroteca de Liberal de Castilla, comprobamos que zonas de altitud media y alta como La Serranía conquense y las Parameras de Molina registran periódicamente episodios de alta inestabilidad convectiva. En los registros de años anteriores, el paso de frentes tormentosos por estas mismas coordenadas ha requerido movilizaciones locales centradas, mayoritariamente, en el achique de agua en sótanos y el despeje de carreteras comarcales por acumulación de balsas de agua o caída de ramas.
El análisis de estas activaciones muestra una evolución clara en la gestión municipal y autonómica de las emergencias. Históricamente, la respuesta institucional solía escalarse cuando el impacto de la tormenta ya causaba estragos en los municipios. En la actualidad, el flujo de información en tiempo real entre los radares de la AEMET y la sala del 1-1-2 permite decretar la fase de alerta de manera preventiva. Esta anticipación otorga a los consistorios locales de Cuenca y Guadalajara un margen de tiempo indispensable para aplicar protocolos de contención temprana, protegiendo las infraestructuras y reduciendo el riesgo directo sobre los vecinos antes de que el frente descargue sobre el territorio.
