Durante la madrugada de este jueves, la Policía Local de Cuenca completó un total de 20 intervenciones marcadas por el consumo de alcohol y los problemas de convivencia.
El incidente de mayor gravedad se produjo cuando una patrulla instruyó un atestado contra un conductor por un presunto delito contra la seguridad vial.

El individuo detuvo su vehículo en mitad de la calzada para miccionar y, al acercarse los agentes, evidenció síntomas claros de encontrarse bajo los efectos del alcohol. Tras someterle a las pruebas correspondientes, el conductor arrojó una tasa superior al límite penal establecido.
El balance del turno de noche dejó otras actuaciones relevantes en diferentes puntos de la ciudad:
– Sanciones a cinco conductores por conducción negligente, maniobras antirreglamentarias y estacionamientos prohibidos.
– Varias denuncias interpuetas a ciudadanos por miccionar en la vía pública.
– Levantamiento de un acta de infracción a un establecimiento por permitir el consumo de bebidas del local fuera de los espacios habilitados.
– Asistencia médica a una menor de edad que presentaba una intoxicación etílica.
– Diversas intervenciones para atender quejas vecinales por molestias ocasionadas por ruidos.
Hemeroteca
El archivo periodístico de Liberal de Castilla confirma que la vigilancia sobre el ocio nocturno y la seguridad vial es uno de los frentes de trabajo más recurrentes para la Policía Local en la capital conquense. Históricamente, las autoridades municipales han tenido que desplegar dispositivos específicos para frenar el consumo de alcohol en la calle y controlar el cumplimiento de la normativa en los establecimientos de hostelería. Estas incidencias suelen repuntar durante los «jueves universitarios» y los fines de semana, días que concentran el mayor número de quejas por ruidos y actitudes incívicas.
Cierre
Esta veintena de intervenciones en una sola noche refleja la dificultad constante para mantener el equilibrio entre el ocio y el descanso vecinal en Cuenca. La repetición de infracciones demuestra que, más allá de la vigilancia policial rutinaria, los problemas de convivencia derivados del consumo de alcohol siguen exigiendo una profunda concienciación ciudadana. Casos extremos como el del conductor detenido en plena calzada o la intoxicación de una menor evidencian que el incumplimiento de las normas cívicas sigue teniendo un impacto directo y peligroso en la seguridad de las calles.
