El Ayuntamiento de Guadalajara ha confirmado el inicio de las obras de emergencia en la piscina Sonia Reyes, una actuación cuyo presupuesto final superará los 900.000 euros. Esta cifra duplica la estimación inicial debido a las complejas medidas de seguridad necesarias para sustituir la cubierta del recinto. El concejal de Deportes, Armengol Engonga, ha establecido el mes de octubre como fecha objetivo para devolver la instalación a su funcionamiento habitual.
El complejo deportivo fue clausurado el pasado mes de mayo tras detectarse graves deficiencias estructurales en el techo. Según ha detallado el equipo de gobierno de Ana Guarinos, la falta de mantenimiento durante la etapa anterior comprometía directamente la integridad física de los usuarios, lo que obligó a tramitar esta intervención por la vía de urgencia. El incremento del coste responde principalmente a la logística requerida para garantizar la seguridad de los trabajadores, que incluye el montaje de un andamio interior de grandes dimensiones sobre el vaso de la piscina y la próxima instalación de una grúa exterior para retirar la cubierta dañada.

La intervención técnica se desarrollará en varias fases, comenzando por la protección integral de la superficie acuática. Posteriormente, se procederá a desmontar el techo actual, revisar los elementos estructurales de madera y colocar una nueva cubierta que cumpla con las exigencias del actual Código Técnico de la Edificación. Para mitigar el trastorno que esta situación genera en los clubes, deportistas y familias, el Consistorio ha anunciado que el complejo de la Huerta de Lara permanecerá abierto de forma excepcional durante el mes de septiembre.
Revisando la hemeroteca de Liberal de Castilla, la crisis de la piscina Sonia Reyes lleva gestándose desde la pasada primavera. El cierre repentino anunciado en mayo ya anticipaba una obra de gran envergadura, aunque en aquel momento los cálculos municipales cifraban la reparación en unos 400.000 euros. La evolución de este proyecto refleja las consecuencias de prolongar los problemas de mantenimiento en las infraestructuras locales. La decisión de asumir un coste que duplica lo previsto muestra una transición obligada: de los parches temporales que derivaron en la clausura, a una reforma estructural completa. Con esta inversión, el tejido deportivo de Guadalajara espera dejar atrás los problemas de seguridad para estrenar una cubierta totalmente homologada este otoño.

