Ocho mayores de Cuenca han comenzado a reunirse cada miércoles en la Biblioteca Pública del Estado Fermín Caballero para aprender ganchillo y costura a máquina. Esta actividad presencial forma parte del proyecto Voces en Red, impulsado por Cruz Roja y la Fundación Amancio Ortega, con el objetivo de combatir la soledad no deseada. Lejos de ser un curso convencional, la iniciativa busca generar nuevos espacios de relación y ampliar la red de apoyo de los participantes.
El programa responde a la necesidad de crear puntos físicos de socialización que complementen el acompañamiento tecnológico. Hasta este momento, el proyecto basaba su intervención en dispositivos de voz instalados en los domicilios, permitiendo a los usuarios hablar con familiares y voluntarios sin tener que manejar pantallas complejas. Ahora, el paso al encuentro cara a cara fomenta que los mayores compartan tiempo y experiencias en un entorno de proximidad, tal como explica Miriam Mondéjar, técnica del Área de Mayores de Cruz Roja en Cuenca.

A diferencia de otras propuestas sociales que pausan su agenda en la época estival, este taller mantendrá sus sesiones de 10:00 a 13:00 horas durante todo julio y agosto. La organización cuenta actualmente con 17 voluntarios operativos en la provincia, seis de ellos enfocados en videollamadas y escucha activa. La intención a corto plazo es extender estas dinámicas grupales a otras localidades conquenses, diversificando la oferta según los intereses concretos que manifiesten los vecinos.
De la asistencia virtual a la comunidad presencial
La apertura de este taller presencial marca una evolución lógica en la trayectoria de Voces en Red dentro de la provincia de Cuenca. En sus primeras fases, la prioridad de Cruz Roja fue romper el aislamiento mediante la tecnología, logrando dar respuesta y seguimiento a 512 personas mayores que requerían una vía de comunicación accesible desde sus propias casas. Los archivos de las recientes intervenciones sociales en la región demuestran que la digitalización funcionó como un primer puente de urgencia para reconectar a los mayores con el exterior.
Esta nueva fase consolida un modelo de atención mucho más maduro que no se conforma exclusivamente con la asistencia remota. Al sumar un punto de reunión continuado en un edificio público representativo, la estrategia contra el aislamiento social gana profundidad. La evolución del proyecto demuestra que, una vez cubierta la seguridad y la conexión tecnológica en el hogar, el encuentro vecinal directo sigue siendo la herramienta más eficaz para garantizar un bienestar real durante la vejez.

