La caída de rayos asociada a los núcleos tormentosos registrados durante la tarde del lunes ha provocado varias emergencias forestales en la provincia de Cuenca, concentrando el grueso de las actuaciones del operativo INFOCAM. Durante la mañana de este martes, estas tormentas eléctricas derivaron en dos incendios forestales arbolados en los términos municipales de Uña y Palomera, que ya han sido dados por extinguidos tras la intervención de los servicios de emergencia.
El primer foco fue detectado por un agente forestal a las 10:05 horas en el paraje Muela de la madera, en Uña. El fuego requirió un despliegue total de 17 personas y 6 medios, destacando la participación de tres aeronaves. Los equipos de extinción lograron controlar las llamas al mediodía y certificaron su extinción definitiva a las 13:05 horas, momento en el que se retiraron todos los efectivos de la zona.

Apenas unos minutos después, a las 10:30 horas, otro agente forestal notificaba un segundo incidente en Palome
ra. Aunque en un primer momento se catalogó como un aviso de humo sin verificar, la emergencia se actualizó a incendio forestal arbolado. Un dispositivo conformado por 9 personas y 2 medios terrestres trabajó sobre el terreno hasta dar el fuego por controlado y extinguido de manera simultánea a las 13:15 horas. El número de hectáreas quemadas en ambas localidades no se hará público hasta la resolución definitiva de los expedientes de investigación.
Este repunte de emergencias se suma a un inicio de verano de alta exigencia para los efectivos forestales en los montes conquenses. A mediados de junio, un dispositivo de casi cien personas tuvo que sofocar cuatro fuegos simultáneos en Albendea, Las Pedroñeras, Portilla y San Clemente. Apenas unos días después, otra jornada compleja movilizó a medio centenar de bomberos por tres focos originados en Arcos de la Sierra, Landete y nuevamente en Portilla.
La confirmación de los rayos como detonante de los fuegos en Uña y Palomera demuestra la vulnerabilidad de la Serranía de Cuenca ante el fenómeno de las tormentas de verano. Esta situación natural contrasta con la tendencia principal de siniestralidad en la provincia, ya que los análisis de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF) de Cuenca determinan que el 61% de los incidentes de la última campaña fueron causados por negligencias humanas o accidentes con maquinaria agrícola. El episodio vivido este martes subraya que, más allá del impacto del factor humano, las condiciones meteorológicas adversas exigen la máxima capacidad de respuesta del dispositivo regional para proteger la masa arbolada local.
