La Asociación Provincial de Empresarios de Transporte de Mercancías por Carretera de Cuenca (Acutrans) ha comunicado formalmente a los representantes sindicales su decisión de reanudar la negociación colectiva en la provincia. La organización, integrada en CEOE CEPYME Cuenca, reactiva así las mesas de trabajo con el objetivo de buscar puntos de encuentro y evitar conflictos laborales. Este paso hacia adelante se produce en un contexto económico que la propia patronal sigue definiendo como inestable debido a los costes de los carburantes.

Con esta reapertura del diálogo social, los empresarios conquenses del transporte buscan establecer un marco claro que garantice tanto el mantenimiento de los puestos de trabajo como la sostenibilidad económica de las flotas locales. La directiva ha insistido a los sindicatos en la necesidad de avanzar mediante el consenso, asumiendo la incertidumbre del mercado para proteger el tejido empresarial de la provincia.
El impacto de la crisis energética en el sector conquense
El diálogo entre patronal y sindicatos en el sector del transporte de Cuenca llevaba paralizado desde el pasado 27 de marzo. En aquel momento, Acutrans detuvo las reuniones argumentando una necesidad de prudencia ante la extrema volatilidad de los mercados energéticos, fuertemente condicionados por la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz. Esta situación internacional generó un efecto inflacionista directo sobre el precio del gasoil, comprometiendo la viabilidad de los transportistas de mercancías.
La gravedad de aquella coyuntura quedó reflejada en la intervención del Gobierno de España, que el 20 de marzo tuvo que aprobar un Decreto Ley con medidas legislativas destinadas a amortiguar el encarecimiento de los combustibles. La patronal conquense defendió entonces que la pausa en el diálogo no suponía un rechazo a los derechos laborales, sino una medida de contención a la espera de un escenario más previsible. Ahora, la vuelta a la mesa de negociación marca un cambio de ciclo en la provincia, donde las partes intentarán blindar el futuro del sector asumiendo que la amenaza económica global sigue presente.

