Las obras de acondicionamiento de la vía que une Las Mesas con el límite provincial de Albacete han alcanzado un 45% de ejecución. El presidente de la Diputación de Cuenca, Álvaro Martínez Chana, ha visitado los trabajos este jueves junto al alcalde del municipio, Carlos Algaba, confirmando que la infraestructura mantiene los plazos previstos y estará terminada antes de que finalice el año 2026.
Con una inversión superior a los 4 millones de euros, esta intervención supone el mayor desembolso histórico de la institución provincial en materia de carreteras. El proyecto transforma un antiguo camino agrícola en una vía moderna de 8,6 kilómetros de longitud, ampliando la plataforma vial para mejorar de forma sustancial la seguridad de los conductores. Hasta el momento, ya se han completado los movimientos de tierras y se prepara el terreno para comenzar a extender las capas de zahorra y el asfaltado.

Esta conexión resulta estratégica para toda La Mancha conquense. La nueva carretera no solo facilitará el acceso directo y seguro de los vecinos al Hospital de Villarrobledo, sino que también reducirá drásticamente los tiempos de respuesta de los bomberos de Albacete ante cualquier emergencia en la zona. Además, los trabajos incluyen la construcción de un nuevo puente sobre el río Záncara de 35 metros de longitud y nueve de anchura, preparado para soportar posibles crecidas, así como la reordenación de 77 accesos a explotaciones agrícolas que impulsarán el transporte de mercancías del sector primario local.
El peso de la hemeroteca
Buceando en el archivo de Liberal de Castilla sobre las infraestructuras de La Mancha conquense, las demandas para dignificar las vías de comunicación entre el sur de Cuenca y la provincia de Albacete han sido una constante durante la última década. Tradicionalmente, los vecinos de municipios fronterizos como Las Mesas dependían de vías estrechas, de firme irregular y trazados sinuosos, diseñadas originalmente para el lento tránsito de tractores y maquinaria agrícola.
El desarrollo actual de esta carretera explica una clara evolución en las necesidades del entorno rural. Lo que antes era una simple exigencia para facilitar la vendimia o la siembra, hoy es una reivindicación vital para asegurar el acceso a servicios sanitarios interprovinciales. La transformación de este tramo salda una deuda histórica con la comarca y refleja un cambio de paradigma en la administración: pasar del parcheo estacional de caminos rurales a la creación de corredores seguros que garanticen respuestas rápidas de emergencias, fortalezcan la economía agrícola y, en definitiva, fijen población en nuestros pueblos ofreciendo infraestructuras del siglo XXI.

