La cantaora Rocío Márquez volvió a dejar una de las actuaciones más personales de su trayectoria en Estival Cuenca. En su cuarta presencia en el festival, la artista onubense presentó junto al guitarrista Pedro Rojas Ogáyar Himno vertical, un espectáculo que confirmó una vez más su capacidad para explorar nuevos caminos dentro del flamenco sin perder la esencia del género.
Más de 250 personas llenaron el Escenario Alhambra del Parador de Cuenca para asistir a un concierto que fue creciendo en intensidad conforme avanzaba el repertorio. Junto al virtuosismo de Pedro Rojas Ogáyar, alternando guitarra clásica y eléctrica, Rocío Márquez construyó un recorrido donde música, poesía y palabra dialogaban entre una pieza y otra, creando una propuesta íntima y profundamente contemporánea.

La artista volvió a demostrar por qué es una de las voces imprescindibles del flamenco actual. Si en anteriores visitas a Estival Cuenca había mostrado desde el cante más ortodoxo hasta propuestas compartidas con Bronquio donde la electrónica dialogaba con la tradición, en esta ocasión presentó una obra de gran carga emocional y artística que volvió a cautivar al público.
El concierto alcanzó su punto culminante con unas bulerías que aportaron el momento más festivo de la noche. Como despedida, Rocío Márquez volvió a recurrir a uno de sus gestos más característicos: interpretar los últimos compases completamente a capela, un cierre que fue recibido con una larga ovación por parte del público conquense.
Alicia Castillo abre la noche con su nuevo trabajo
La velada comenzó con la actuación de la cantautora conquense Alicia Castillo, descendiente de Villar del Horno, que debutaba en el Escenario Alhambra tras haber participado anteriormente en otras ediciones del festival. Acompañada por su banda, presentó su nuevo trabajo discográfico “Silencio y vértigo” en un concierto de atmósfera íntima y cercana, alternando momentos de delicadeza con otros de mayor intensidad.
Uno de los instantes más destacados llegó con la aparición sobre el escenario del cantautor albaceteño Álvaro Halley. Ambos interpretaron Media vida, un emotivo dúo que conectó de inmediato con el público y que se convirtió en uno de los momentos más celebrados de la primera parte de la velada.
Con las Casas Colgadas, el puente de San Pablo y la hoz del Huécar como telón de fondo, ambas actuaciones volvieron a poner de manifiesto la diversidad estilística que caracteriza a Estival Cuenca y el protagonismo que el festival concede a las voces femeninas en su programación.
Jueves con J de jazz
La programación continúa este jueves con una de las grandes citas de esta 15.ª edición. El legendario Paquito d’Rivera llegará al Escenario Alhambra del Parador de Cuenca acompañado por Pepe Rivero al piano y Sebastián Laverde a la percusión, en un concierto que reunirá a una de las figuras más importantes del jazz y el jazz latino a nivel internacional.
La velada será inaugurada por The Teacher’s Band, una de las formaciones más vinculadas a la historia de Estival Cuenca, que además recibirá el reconocimiento de la Fundación Globalcaja por su trayectoria y compromiso con el festival.
Será la última noche de conciertos en el Escenario Alhambra antes de que Estival Cuenca se traslade durante el viernes y el sábado al Espacio Ágora del campus de la UCLM. Aunque el concierto está muy próximo al lleno, todavía pueden adquirirse las últimas entradas a través de la página web de Estival Cuenca.

