La ciudad de Cuenca se prepara para una nueva edición de su programación estival. Desde el 10 de julio hasta el 13 de septiembre de 2026, el ciclo Cuenca Cultura a Cielo Abierto desplegará más de 60 actuaciones artísticas y musicales por toda la capital. La concejala de Cultura, María Ángeles Martínez, ha estructurado esta iniciativa para dinamizar tanto espacios emblemáticos del Casco Histórico, como la Plaza de la Merced y la Plaza Mayor, como los distintos barrios y pedanías del municipio.
El diseño del programa responde al objetivo de abarcar el mayor número de preferencias entre el público conquense y los visitantes. Para ello, el Ayuntamiento ha coordinado las fechas y ubicaciones con las directivas de las asociaciones vecinales. Además, el calendario cultural se ha cruzado estratégicamente con las actividades organizadas por la Concejalía de Turismo con motivo del eclipse solar previsto para el 12 de agosto.

La oferta abarca disciplinas que van desde el blues, soul, folk y música sinfónica hasta el flamenco, la ópera y el pop-rock. El cartel reserva un espacio protagonista para el talento local. Agrupaciones como Zarabandas, Coro Sottovoce, Rondadores o la Banda de Música de Cuenca forman parte de la propuesta, junto a espectáculos infantiles a cargo de Mágico Man, El Canto del Gallo o Cuteatro.
Como novedad consolidada tras la buena acogida del año anterior, la Plaza Mayor acogerá actuaciones de música popular todos los sábados y domingos a las 12:00 horas, protagonizadas por grupos locales como Tiruraina, Pipirigay o Dulzaineros de Cuenca. Por otro lado, el Parque de San Julián será el escenario del II Festival de la Federación Castellano-Manchega de Rondallas los días 25 y 26 de julio, reuniendo a formaciones de la capital y de municipios de la provincia como Motilla del Palancar, Landete o Santa María del Campo Rus.
Archivo y evolución cultural
La consolidación de Cuenca Cultura a Cielo Abierto refleja una estrategia municipal que lleva años gestándose en la capital. Consultando la hemeroteca de Liberal de Castilla sobre ediciones pasadas, se observa cómo el programa ha evolucionado de ser una serie de conciertos estivales aislados en el centro a convertirse en una red de eventos completamente descentralizada.
En sus primeras etapas, la agenda cultural de verano dependía en gran medida de agrupaciones foráneas y se concentraba casi exclusivamente en la parte alta de la ciudad. Sin embargo, la trayectoria documentada en los últimos años muestra un giro consciente hacia el tejido asociativo local y la periferia. La inclusión fija de pasacalles matutinos en la Plaza Mayor durante los fines de semana o el crecimiento de festivales regionales, como el encuentro de rondallas, demuestra que el objetivo actual es fijar la actividad en los barrios durante los meses de calor y ofrecer a los músicos conquenses una plataforma estable frente al turismo estacional.

