El Ayuntamiento de Guadalajara ha celebrado este lunes la primera reunión del Consejo Sectorial de Accesibilidad en el Centro Integral Municipal ‘Eduardo Guitián’. El encuentro, presidido por el concejal de Infraestructuras, Santiago López Pomeda, en delegación de la alcaldesa Ana Guarinos, ha sentado a la misma mesa a representantes políticos y asociaciones de inclusión social para trazar una hoja de ruta que permita construir una ciudad libre de obstáculos.
Durante la sesión de trabajo, el equipo de Gobierno detalló las líneas maestras del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS). Este marco estratégico sitúa la accesibilidad como un pilar innegociable, apostando por garantizar una movilidad autónoma para todos los vecinos. Las medidas expuestas incluyen la adaptación de entornos urbanos, intervenciones específicas en centros educativos, barrios y pedanías, así como la obligación de aplicar criterios de diseño universal en cualquier futuro proyecto urbanístico de la capital.

Por su parte, los portavoces del tejido asociativo —con la participación de ADISFIGU, COCEMFE, asociaciones de mayores y representantes de la discapacidad sensorial— pusieron sobre la mesa las necesidades reales de los ciudadanos. Reclamaron la ejecución de rebajes en los bordillos, un mantenimiento más exhaustivo de las aceras y la creación de un plan de accesibilidad cognitiva que traduzca la farragosa documentación municipal a formatos de lectura fácil. Además, solicitaron la adecuación de los edificios públicos con sistemas de guiado y la incorporación de intérpretes o sistemas de videointerpretación en los actos oficiales.
Reivindicaciones históricas
El archivo de Liberal de Castilla refleja que la lucha por la accesibilidad universal en Guadalajara es una demanda fuertemente arraigada. Durante las últimas décadas, los colectivos han exigido sistemáticamente que los sucesivos planes de movilidad no se limiten a embellecer el centro histórico, sino que actúen con urgencia en los barrios periféricos y pedanías, donde las barreras arquitectónicas siguen condicionando el día a día. La intermitencia que sufrieron en el pasado este tipo de foros de participación convirtió el mantenimiento de un canal de diálogo directo en una prioridad absoluta para las plataformas ciudadanas.
La reactivación de este Consejo Sectorial representa una oportunidad para convertir esas reclamaciones arrastradas durante años en intervenciones tangibles. Al recoger las exigencias directas de las asociaciones e integrarlas en la planificación de obras e infraestructuras, el Ayuntamiento busca consolidar un modelo de ciudad donde la inclusión deje de ser un mero cumplimiento normativo para convertirse en una realidad a pie de calle.

