El Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Cuenca ha ratificado su voto negativo a los presupuestos municipales de 2026 por una clara cuestión de «responsabilidad» con la ciudadanía.
El portavoz de los populares, Álvaro Barambio ha lamentado que el principal espacio de acuerdo político del año se haya convertido en un «acto unilateral de poder», donde el Gobierno local ha confundido su mayoría con un monopolio político absoluto.

Un retraso de seis meses y nulo espacio para el consenso
Desde el Grupo Popular se ha hecho especial hincapié en que debatir en el mes de junio unas cuentas que debieron entrar en vigor el 1 de enero no es un simple detalle técnico, sino un grave síntoma de parálisis. «Una ciudad en prórroga es una ciudad parada, con menos capacidad de invertir y de corregir problemas», advertía Barambio, subrayando además, que el retraso de medio año ni siquiera se ha aprovechado para incorporar las propuestas viables formuladas por la oposición o las mociones aprobadas previamente por el propio Pleno.
Asimismo, los populares han reprochado las maniobras del alcalde Dolz y sus socios de Gobierno destinadas a instrumentalizar las instituciones y dificultar la presencia de la presidenta del Grupo, Bea Jiménez, transformando la sesión plenaria en un acto de campaña electoral anticipado.
Tres fallos estructurales que hipotecan el futuro de Cuenca
Al entrar en el detalle del contenido del documento, el PP en el Consistorio ha desgranado los tres grandes errores de fondo que impiden su apoyo:
1. Un presupuesto continuista y sin proyecto: Las cuentas mueven más de 71 millones de euros, pero carecen de ambición y de un modelo claro para los próximos diez años. Barambio ha denunciado que son una mera extensión de 2025 que se sostiene «a cambio de las migajas ofrecidas por renunciar a la autovía de conexión con el Levante», una demanda vital e históricamente urgente para Cuenca.
2. Previsiones de ingresos arriesgadas: El equilibrio del presupuesto es sumamente débil, con un margen de apenas 300.000 euros. Este balance descansa sobre estimaciones discutibles, como el incremento de medio millón de euros en el ICIO basado solo en expectativas de construcción, lo que traslada una enorme incertidumbre financiera al futuro municipal.
3. Rigidez estructural galopante: El presupuesto reconoce el aumento constante de costes fijos y estructurales (como personal, energía y contratos de servicios básicos). Al no existir una estrategia de reforma o contención del gasto, la capacidad política para innovar y transformar los servicios públicos queda completamente anulada, limitándose el gobierno a un mero modelo de mantenimiento e inercia.
Para concluir, el concejal popular ha remarcado que este «no» no es un rechazo al bloqueo, sino una exigencia de futuro. «Votamos no porque creemos que Cuenca merece más; más ambición, más planificación y un Gobierno que entienda que pactar con la otra mitad de la ciudad no es perder, sino mejorar», finalizaba.

