El Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Cuenca presentará una enmienda a la totalidad al proyecto de Presupuestos Municipales para 2026. La medida busca devolver las cuentas impulsadas por el equipo de Gobierno de Darío Dolz en coalición con Cuenca en Marcha, cuyo debate definitivo está fijado para el pleno extraordinario de este 26 de junio. El portavoz popular, Álvaro Barambio, fundamenta la decisión en tres ejes: el documento llega con medio año de demora, esquiva la negociación previa con la oposición y no cuenta con el informe preceptivo del Ministerio de Hacienda.
Para la formación popular, esta falta de diálogo impide incorporar aportaciones ciudadanas o propuestas previamente aprobadas por el propio pleno. Barambio advierte además sobre el riesgo legal y operativo de la maniobra del equipo de Gobierno. Aprobar un presupuesto municipal sin el visto bueno de Hacienda abre la puerta a que el documento quede en suspenso o sufra modificaciones obligadas antes de entrar en vigor, lo que dejaría en el aire tanto el gasto corriente como las inversiones de la ciudad.

Archivo y evolución
La tramitación económica en el Consistorio conquense arrastra un largo historial de demoras que condiciona la gestión municipal legislatura tras legislatura. Según recoge la hemeroteca de Liberal de Castilla, el atasco en las cuentas públicas de la capital es una constante; sin ir más lejos, el anterior presupuesto correspondiente al ejercicio 2025 se llevó a pleno tras acumular más de mil días de retraso respecto a su calendario legal de entrada en vigor.
Esta dilatación temporal se complica por la estricta supervisión financiera a la que está sometida la ciudad. Al encontrarse el Ayuntamiento de Cuenca bajo un Plan de Ajuste estructural, la validación técnica del Ministerio de Hacienda ha sido siempre el cortafuegos previo e indispensable en la aprobación de sus presupuestos recientes. La decisión del actual gobierno local de saltarse este paso para acelerar el trámite rompe la dinámica procedimental habitual. Este movimiento refleja las prisas por sacar adelante las cuentas a mitad de ejercicio y evidencia la extrema fragilidad de un Consistorio que sigue atado a las exigencias económicas del Estado.

