El Gobierno de Castilla-La Mancha hizo efectivo el pasado mes de mayo el pago de 3,3 millones de euros correspondientes a las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) vinculadas al girasol medioambiental. Estos fondos, respaldados por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), el Estado y la propia administración autonómica, han beneficiado de forma directa a 529 profesionales del campo en la provincia de Cuenca. Según ha detallado el delegado provincial de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Rodrigo Fernández, Cuenca lidera con gran diferencia esta línea de apoyo al concentrar 128.000 hectáreas declaradas, lo que representa el 80,7 por ciento de toda la superficie regional destinada a este cultivo.

El fin de una década de vacío institucional
La materialización de estos pagos supone un punto de inflexión para el sector agrario conquense. La administración ha recuperado esta línea de subvenciones tras más de diez años sin convocarse, dando respuesta a una reivindicación del sector para apoyar económicamente a quienes mantienen prácticas beneficiosas para el suelo y la biodiversidad en el medio rural.
Este abono económico culmina una estrategia de reactivación del cultivo que se ha venido gestando en la provincia durante el último año. La preparación del terreno comenzó meses atrás, cuando la Junta formó a más de 600 agricultores de Cuenca a través de cursos específicos sobre los requisitos del girasol agroambiental de la actual PAC 2023-2027. Además, este esfuerzo formativo y económico se ha visto respaldado por la investigación técnica en la propia provincia, como demostraron las recientes jornadas en el centro conquense de Albaladejito, donde se expusieron avances científicos para mejorar la rentabilidad de los cultivos herbáceos extensivos en la región. De este modo, el agricultor conquense no solo recupera un apoyo económico vital, sino que consolida la viabilidad técnica y ambiental del girasol de cara al futuro.

