El Ayuntamiento de Cabanillas del Campo acometerá a finales de julio, justo después de sus fiestas locales, la reforma integral de la Plaza de la Posada. Esta actuación cuenta con un presupuesto cercano a los 30.000 euros y busca renovar uno de los espacios más característicos del casco antiguo, situado junto al Arroyo Cabanillas. Las obras abarcarán una superficie de 130 metros cuadrados para mejorar de forma radical la estética, la accesibilidad y la funcionalidad del entorno.
Los trabajos solucionarán de raíz los problemas actuales generados por el arbolado, cuyas raíces superficiales han levantado y deformado el suelo en los últimos años. La intervención requerirá el vallado perimetral del área en los primeros días de agosto para proceder a la demolición de los elementos de hormigón deteriorados.

Para garantizar la durabilidad de la nueva plaza, el proyecto incluye varias medidas técnicas específicas:
Tratamiento de las raíces superficiales y creación de nuevos alcorques para proteger el arbolado.
Instalación de bordillos de hormigón prefabricado que respetarán la forma curva original del recinto.
Pavimentación completa con terrazo abujardado gris para unificar la estética tradicional.
Construcción de una nueva red de abastecimiento y saneamiento para instalar una fuente de agua potable.
Colocación de nuevo mobiliario urbano, que incluirá bancos y una mesa para la zona estancial.
Evolución del casco antiguo
El archivo de Liberal de Castilla refleja cómo esta intervención se enmarca dentro de una estrategia continuada de recuperación del casco histórico de Cabanillas del Campo durante el último año. Anteriormente, el municipio ya ha impulsado proyectos de mejora en el mobiliario y la accesibilidad de sus calles más veteranas, priorizando la eliminación de desperfectos causados por el paso del tiempo y la modernización de las infraestructuras subterráneas. Esta tendencia muestra un esfuerzo por revitalizar las áreas tradicionales frente a los nuevos desarrollos urbanísticos del Corredor del Henares.
La consolidación de estas políticas municipales demuestra que la reforma de la Plaza de la Posada no es una obra aislada, sino un paso necesario en la conservación del patrimonio urbano local. Al integrar elementos modernos y servicios muy demandados, como la fuente de agua potable, manteniendo intacta la esencia del trazado original junto al arroyo, el Ayuntamiento ofrece a los vecinos un espacio plenamente funcional sin sacrificar la identidad histórica del barrio.

