La primavera de 2026 marca un punto de inflexión para la biodiversidad de la provincia de Cuenca. El Gobierno de Castilla-La Mancha ha confirmado el nacimiento de los primeros cinco cachorros de lince ibérico en estado salvaje, un acontecimiento que tiene como escenario los términos municipales de Villaescusa de Haro y La Alberca de Záncara. José Ignacio Benito, delegado provincial de Desarrollo Sostenible, ha anunciado este hito medioambiental que ratifica la viabilidad y reproducción natural de la especie en el territorio apenas un año después de las primeras liberaciones.

Distribución de las camadas y asentamiento
Los primeros nacimientos se han registrado en dos zonas distintas de asentamiento, protagonizados por hembras reproductoras que apenas alcanzan los dos años de edad. Todos los cachorros superan ya los dos meses de vida y exploran el entorno acompañando a sus madres. Las familias se estructuran de la siguiente manera:
Villaescusa de Haro acoge a tres crías, descendientes de la hembra Ventolera y el macho Viseñín.
La Alberca de Záncara es el hogar de dos cachorros, nacidos de la pareja que forman la hembra Valla y el macho Venal.
El equipo técnico monitoriza de cerca a la población mediante los collares GPS que portan todos los adultos liberados. Gracias a esta tecnología, se ha podido confirmar que 13 de los 21 linces reintroducidos hasta el momento han decidido quedarse en la provincia de Cuenca, lo que representa una tasa de retención superior al 60 por ciento. Aunque es un comportamiento natural que algunos ejemplares inicien procesos de dispersión hacia Albacete, Ciudad Real, Madrid, Murcia o Castellón, la mayoría ha encontrado en la geografía conquense el hábitat idóneo.
Para proteger a esta población estable, especialmente ante el riesgo de atropellos que ya ha causado tres bajas fuera de la provincia, Desarrollo Sostenible ha reforzado la seguridad vial instalando señalización de precaución en la carretera CM-3009, muy cerca del núcleo poblacional de La Alberca de Záncara.
El archivo ecológico: De la extinción a la recuperación
Al revisar el seguimiento que desde Liberal de Castilla hemos hecho de las políticas medioambientales de la región, comprobamos que el nacimiento de estas cinco crías culmina una estrategia trazada durante años. El lince ibérico llevaba décadas extinguido en nuestra provincia hasta que, en febrero de 2025, comenzaron de forma oficial las primeras sueltas. Aquel primer paso en el terreno estuvo sustentado por dos años completos de estudios exhaustivos para garantizar la idoneidad del ecosistema conquense.
Desde aquellas liberaciones iniciales de 2025, el programa ha introducido 11 hembras y 10 machos en total, nutriéndose tanto de centros oficiales de cría en cautividad como del traslado de ejemplares silvestres de otras zonas de Castilla-La Mancha. La presencia consolidada de este depredador no solo recupera el patrimonio natural, sino que actúa como un mecanismo de control biológico clave frente a la sobrepoblación de conejo en La Mancha conquense. Con la vista puesta en el futuro, el programa mantendrá su actividad entre dos y tres años más, incorporando unos diez ejemplares anuales para asegurar que el regreso del lince a Cuenca sea definitivo.

