La comarca de Sigüenza quedó ayer desatendida ante posibles emergencias médicas después de que su ambulancia de urgencias fuera derivada para realizar un servicio no prioritario. El sindicato UGT Servicios Públicos ha denunciado este viernes una grave descoordinación por parte del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), que empleó este vehículo de soporte vital para trasladar a un paciente que acababa de recibir el alta en el Hospital de Guadalajara. El destino final era la localidad de Prados Redondos, en la comarca de Molina de Aragón, lo que supuso un recorrido de más de 300 kilómetros.
El incidente obligó a movilizar un recurso crítico para una patología que no revestía gravedad, dejando la zona norte de la provincia sin cobertura rápida durante las horas que duró el trayecto. Desde la organización sindical subrayan que este aviso debería haberse cubierto mediante una ambulancia de transporte programado, diseñada específicamente para el retorno de pacientes a sus domicilios tras recibir el alta hospitalaria.

Sobrecarga laboral y riesgo para los ciudadanos
UGT advierte que el uso indebido de las unidades de emergencia pone en peligro directo la salud y la seguridad de los ciudadanos que puedan sufrir un accidente o un problema médico grave mientras el vehículo está ocupado en tareas logísticas. Además, el sindicato exige al Sescam una solución inmediata frente a la mala organización del transporte sanitario. Esta descoordinación también recae sobre los propios trabajadores del servicio, quienes sufren una sobrecarga laboral evidente y se ven obligados a asumir tiempos de traslado inasumibles para un vehículo de emergencias.
Un problema recurrente en el mapa sanitario provincial
Este nuevo episodio se suma al largo historial de deficiencias en el transporte sanitario de la provincia de Guadalajara que Liberal de Castilla ha venido documentando durante el último año. La enorme dispersión geográfica de comarcas como el Señorío de Molina o la Sierra Norte choca frontalmente con la centralización de los servicios en el Hospital de Guadalajara. Las reiteradas denuncias sindicales muestran una preocupante evolución del problema: lo que antes eran fallos puntuales de coordinación se ha transformado en una práctica cada vez más frecuente. Esta falta de optimización de los recursos no solo desgasta a las plantillas, sino que evidencia un déficit estructural a la hora de separar las emergencias reales de los traslados rutinarios en las zonas rurales más despobladas de la región.

