La lucha contra la despoblación en la provincia de Cuenca anota un nuevo avance este mes de mayo con la instalación de dos familias en los municipios de Cañete y El Provencio. En total, cinco nuevos residentes han llegado a estas localidades a través del Proyecto Arraigo, la iniciativa de la Diputación de Cuenca y los ayuntamientos diseñada para conectar el entorno rural con personas que buscan un cambio de vida.
El programa trasciende la simple intermediación inmobiliaria para centrarse en la viabilidad económica de los recién llegados. El diputado de Reto Demográfico, Javier Cebrián, detalla que el equipo de ocho técnicos desplegado sobre el terreno actúa como enlace directo con el tejido empresarial de las comarcas. Solo durante el último mes, estos profesionales han localizado cinco oportunidades de emprendimiento —que incluyen la gestión de una piscina municipal, una panadería y una tienda de comestibles— y han canalizado once ofertas de empleo vacantes en sectores como la hostelería, la vigilancia, la carpintería y la logística.

Revisando el archivo de Liberal de Castilla sobre la evolución del Proyecto Arraigo, los datos confirman una consolidación progresiva del programa en la provincia frente al declive demográfico. La iniciativa ha crecido hasta abarcar 36 pueblos este año, respaldada por un presupuesto de casi medio millón de euros del Ministerio de Transición Ecológica. Las cifras acumuladas evidencian el impacto de esta trayectoria continua: ya son 93 familias y 270 personas las que han echado raíces en el territorio conquense.
Esta progresión histórica demuestra que la retención de población responde a un ecosistema integral y no a medidas aisladas. La llegada constante de habitantes se apoya en un trabajo de campo sostenido que ahora se ve reforzado por el marco normativo actual, sumando los incentivos de la Ley de Lucha Contra la Despoblación de Castilla-La Mancha y las bonificaciones estatales a la contratación en zonas despobladas.

