La Asociación Provincial de Autoescuelas de Cuenca (APAC) ha solicitado a la Dirección General de Tráfico modificaciones urgentes en el nuevo Plan PRO. Esta iniciativa está diseñada para reducir las listas de espera mediante la realización de exámenes prácticos de conducir durante los sábados. La organización sectorial advierte que el formato actual excluye a gran parte de la provincia al limitar las pruebas exclusivamente a la capital.
Esta restricción deja fuera a centros desplazados de vital importancia, como Mota del Cuervo y Tarancón. Desde APAC, organización integrada en CEOE CEPYME Cuenca, consideran incomprensible que estas localidades queden sin opciones de participar en la medida. Defienden que estos municipios cuentan con un volumen suficiente de alumnos, preparación adecuada y la capacidad operativa necesaria para organizar las pruebas los fines de semana.

Además de la barrera geográfica, las autoescuelas denuncian que el plan solo contempla los exámenes para el carnet de coche (permiso B). Esta decisión excluye a los alumnos que buscan obtener el permiso de motocicleta de la clase A, así como las licencias para vehículos pesados y profesionales. El presidente de APAC subraya que estos sectores de formación también sufren graves retrasos que generan sobrecostes y arruinan la planificación de los aspirantes.
El Plan PRO se sostiene sobre el trabajo de examinadores voluntarios que reciben una retribución específica por su labor extraordinaria en sábado. Sin embargo, el margen de maniobra organizativo a nivel local es nulo. Ni las asociaciones provinciales ni la Jefatura Provincial de Tráfico de Cuenca tienen potestad para decidir qué zonas entran en el programa, ya que la competencia recae exclusivamente en los Servicios Centrales de la DGT.
Problema crónico de la DGT
Esta nueva reclamación de las autoescuelas conquenses se suma al historial de deficiencias que arrastra el sistema provincial. Tal y como hemos documentado en las páginas de Liberal de Castilla durante el último año, el sector se enfrenta a un déficit estructural de examinadores que ha provocado parones constantes en la actividad de los centros de formación. La falta de personal fijo ha sido el detonante de continuas quejas por parte de la patronal conquense.
El Plan PRO nació originalmente como un mecanismo de urgencia para aliviar los cuellos de botella acumulados durante meses. Sin embargo, al centralizar la solución en la capital y restringirla al carnet básico, la DGT prolonga la desigualdad administrativa para los vecinos de comarcas como La Mancha o la Alcarria conquense. La evolución de este conflicto demuestra que las medidas estandarizadas desde las oficinas de Madrid chocan habitualmente con la dispersión territorial de Cuenca, donde los centros de examen desplazados son una necesidad básica.

